Dos años después de su último larga duración
Mon Seul Désir nos vuelve a regalar un precioso disco lleno de inspiración. La excusa esta vez es un paseo por
los jardines de todas las épocas y lugares, desde el mítico
jardín colgante de la antigua Babilonia, jardines Árabes, jardines Mediterráneos, Jardines Zen (desde el lejano oriente),
Jardines Medievales, neoclásicos, románticos. Jardines como una puerta para entrar en un nuevo universo de sensaciones, olores, texturas y colores.
Ataraxia vuelve a regalarnos un trabajo lleno de buena música donde la línea conductora es esa naturaleza enjaulada por el hombre, una excusa centrada mayormente alrededor del
viejo continente y
alrededor del Mediterráneo, que tanta inspiración contiene en su historia, y piedras.
"
Saphir" es una antigua ciudad de Judea y quiere decir "belleza". Belleza es lo que nos encontramos realmente en este disco del que tras numerosas escuchas para hacer este comentario sigo descubriendo matices y recovecos que me sorprenden a cada nueva escucha, casi 60 minutos que se escapan entre las manos sin darse cuenta del paso del tiempo.
Algo que me sorprendió en la primera escucha es que el tema que abre el disco "
Azar" es un tema cantado en español, todo un detalle hacia todos los hispano hablantes, el segundo corte esta cantado en italiano en la propia lengua de Francesca, también el ingles y francés son usados por esta musa, llamada
Francesca Nicoli, en diferentes cortes.
Músicas en esta ocasión de la mano de
Vittorio Vandelli (guitarra y coros),
Giovanni Pagliari (teclados y coros) y
Riccardo Spaggiari (percusiones varias), un disco donde quizás se hecha de menos al exmiembro
Francesco Banchini con sus magnificas percusiones y al quien también van dedicadas unas palabras en los agradecimientos de este disco.
Música por otro lado que suena a
Mediterráneo gracia a la guitarra clásica de
Vittorio, instrumento protagonista en este disco, tocado de forma maestra, conjugándose a la perfección con la voz de
Fracesca, entrando algunas veces en esa espiral de locura inspiradora al mismo tiempo que la voz, lo cual realza el dramatismo aun mas si cave. Otra mención especial es para el piano, que me hace recordar a
Andreas Wollenweider por sus repeticiones martilleantes, aunque
Giovanni las lleva a su propio terreno.
No quiero nombrar ningún tema por separado, ya que todo el disco tiene una continuidad inspiradora, por supuesto
melancolía, locura, catarsis, soledad, tristeza... Mas que destacable nuevamente es la manipulación de la voz de
Francesca, capaz de enloquecer y al segundo siguiente susurrarte, de cambiar bruscamente de ritmo o envolverte con su eco.
Un
artwork en esta ocasión que viene acompañado con poemas alusorios a los jardines como un poema de "
Yuan Yeli" libro de los jardines de finales de la
dinastia Ming o otro poema del libro "
L'art des jardins" de
Pierre Grimal escrito por
Marina Magi, así mismo es de destacar la cantidad de temas sacados de los textos de
Sapphos o inspirados por ella.
Sapphos fue una de las primeras mujeres en la
Grecia clásica en ser reconocida como poetisa y también como compositora, nació en el primer cuarto del
siglo VII en el seno de una familia aristocrática lo que le permitió estudiar arte en la
isla de Lesbos, la isla fue centro cultural de aquella época. Entre sus aportaciones a la poesía de la opaca es destacable que escribió en primera persona, cosa inusual para la literatura de aquellos tiempos y hablo en sus poemas de amor, desamor. Así queda plasmado en los escritos que
Sapphos dedica a las chicas enviadas a ella para ser instruidas en la cultura, artes y que eran reclamadas por sus familias después de algún tiempo para ser casadas, escribiendo
Sapphos para ellas las canciones de sus bodas.
Sin duda
Ataraxia esta viviendo unos momentos dulces de inspiración, donde la veteranía de
Francesca se asienta como un buen vino rojo del mediterráneo, de la mano del sello
CMI que tanto cuidado pone en todas sus publicaciones, lo que lamentamos es que sus nuevos discos se alarguen en el tiempo.
Saphir con un artword excelente donde nos muestra a sus músicos en el campo, no es solo un disco para ponerlo de fondo ya que su intensidad supera un segundo plano, llegando con sensibilidad a los sentidos.
Si para hacer un disco como este se necesitan
2 años bien vale la pena la espera.