Ha sido un placer elaborar este artículo sobre el
segundo Cd de
Edith Byron. Un relajante goce,
ya que la
artista de Manresa y su banda nos presentan un trabajo muy
intimista y melancólico, que en ningún momento llega a
resultar depresivo o angustioso. Con él nos podemos trasladar a paraísos
habitados por lo exótico, y por un
ligero afterpunk
en modo alguno estridente.
"El futuro me da miedo y el presente me atormenta"
El verdadero nombre de Edith Byron es
Anna Granados. Su admiración por -mis
asimismo dilectos- Lord Byron y Edith
Piaff fue lo que la condujo a elegir tan sonoro pseudónimo.
Pese a ser tan joven, lleva haciendo música y escribiendo sus propias
letras y melodías desde 1992. Aclaro que las funciones de instrumentos
como el bajo, batería y otros acompañamientos, que en anteriores
discos quedan asistidos por las cajas de ritmos, ahora son tocados por Ana
"Hippie" Pujol (batería) y Charles
Rovira (piano y teclados) y la propia Edith
Byron (voz, guitarra y bajo). Las once canciones que
componen este Cd (grabado y producido por ella) están cantadas en
inglés, cuya temática base radica en los sentimientos. Admiradora
incondicional de Patty Smith, en mi opinión,
tanto su música como su voz, las encuentro bastante alejadas de tan
mítica artista.
"La muerte a veces me hipnotiza pero a la vez me angustia"
La voz de Edith es bastante uniforme
en cada uno de las canciones y aunque dicen que las comparaciones son odiosas,
me ha recordado bastante a la vocalista de Breath of Life,
a la alemana Anita Reim, a la Siouxsie
de The Creatures y ...si buscáramos una
versión femenina de Anna Varney de Sopor
Aeternus, podriamos hallarla perfectamente en Edith.
"Hoy en día, la cultura y la sensibilidad musical
están prácticamente muertas"
El
primer título con el que arranca el cd "The unreachable"
es, básicamente instrumental, convirtiéndose
el teclado en práctico protagonista melódico. Los siguientes temas
"Roses are wicked" y "Empty summer" se nos
presentan más o menos en la misma línea, con la diferencia de
que "Empty summer" posee más fuerza instrumental, mientras
que "Roses are ..." nos evoca un paisaje más bucólico,
que te introduce en un jardín imaginario y relajante.
"Spotlight": Voz ligeramente más lírica
y percusión manifiesta, que termina con un "solo" de voz
muy "Siouxsie", con ecos incluidos. "Words" se
nos introduce en los oídos bajo la apariencia de dulces y susurrantes
"palabras", cuya parte musical se deja influir por Joy
Division de forma liviana. Ligeros tintes
folk nos los ofrece "Lost for words", aunque si
os fijáis bien, el tono y curso general de esta canción es una
especie de versión del "Trophy" de Siouxsie.
A los instrumentos se les permite manifestarse destacadamente
en "Your silence", un "silencio" musical y vocal
de aterciopelada calidad, que me han hecho recordar a Anita
Reim, al igual que me ha ocurrido con "Walking",
en la que además se nos revela que la Siouxsie
de los ochenta, se encuentra bastante presente en las composiciones de Edith.
Si alguno de los autores clásicos -especialmente los de
la época romántica- continuasen
vivos en nuestros días, sin duda hubiesen admirado "Home":
Un tema de comienzo sinfónico, que difiere del resto de las canciones
que conforman "The hounds of Tíndalos". Voz lamentosa
y dulce, e instrumentación en perfecta comunión con lo clásico.
"Time passes": Tras un comienzo muy al estilo de
Anita Reim, el ritmo entra en acción unos segundos después,
invocando el espíritu de los ochenta. La voz densa y acariciante
de nuestra cantante, se encarga de completar tan magnífico tema.
"Strange days": Con este título es imposible
no ponernos a tararear aquella canción homónima del "Pornography"
de The Cure. Pese a ello, no os encontráis
ante una versión de dicho tema: atmósferas
densas afterpunk con la voz masculina de Mon
de Casual como acompañamiento,
enlazándonos en cierto modo con los primeros Cocteau
Twins y una vez más con Siouxsie.
¡Sencillamente excelente!