Están con las pilas cargadas.
Poco más de un año después de la publicación de su ópera prima, este quinteto que con tan buen pie irrumpió en la escena musical vuelve a la carga haciendo uso de las mismas armas y con un resultado similar.
Se suele hablar del riesgo del segundo disco, que se supone de consolidación tras un debut exitoso y puede marcar la trayectoria de una banda. En el caso que nos ocupa no hay sorpresas negativas. Si acaso, 'Beloved Enemy' es un álbum más analógico y menos sintético que su predecesor, con mayor presencia de batería real y un sonido menos sofisticado y más contundente de las guitarras.
A pesar de ello, las bases electrónicas y efectos varios que ya funcionaban en la anterior entrega están lejos de desaparecer y siguen formando parte de la “marca de la casa”. Podríamos hablar quizá de un menor eclecticismo o dinamismo de los temas, pero en esta ocasión queda claro que ello va en aras de un asentamiento del estilo. Además, lo que supuestamente podría haberse perdido por un lado se gana por otro, ya que "BE" es más prolijo en melodías pegadizas y resultonas que el compacto del año pasado.
'Stay with me' pasa, con toda justicia, por convertirse en el hit del cedé, pero no se pueden quedar fuera de la muestra cortes como 'You don’t know anything', 'Lies', 'Falling' o 'Sometimes', totalmente representativos de lo que significa la música del grupo: directa, variada, pegadiza y con calidad.
Jesus On Extasy ha conseguido esta vez que la máxima de “más de lo mismo” tenga connotaciones positivas. Así que, si te gustó “Holy Beauty”, no te pierdas “Beloved Enemy”. Recomendable.