Tras tener como colaborador de lujo a
Kenji Siratori en el
tema
'Reptilian Control' de su primer larga duración
'Asphyxiated world',
Gradual Hate se marca
un EP a medias con este genio, estableciendo una bizarra conexión
Valencia-Japón.
'Spoken Word' es el nombre elegido para este nuevo trabajo
limitado 250 copias en el que además se incluye un vídeo-CD, todo autoeditado
bajo el pabellón de GH Records. Por su parte Kenji Siratori
ha publicado una edición japonesa en su sello, Hypermodern
Label, aunque bajo el titulo 'Evil Paradise'.
Son seis cortes en los que los textos-canciones están recitados-narrados por
el propio Siratori de ahí lo idóneo del nombre de este disco
'Spoken Word'. La prosa experimental de este
autor recoge la rompedora técnica del cut-up inaugurada por
William Burroughs en 'Nova Express' o como
se le llama ahora narrativa no-lineal, para llevarla a los
límites más sorprendentes. Algunos autores no dudan a la hora de incluirlo en
el movimiento literario conocido como Bizarro fiction, que se
define por ir más allá de donde el cyberpunk dejó la
literatura. Otros lo incluyen directamente en el género del
splatterpunk.
Gradual Hate pone la banda sonora a estos extraños viajes
cibernéticos buscando el amoldarse a la atmósfera de la historia narrada, para
lo cual despliega todo su buen hacer en un tour de force que augura aún
mejores trabajos en el futuro.
Si en los cinco primero temas el sonido puede considerarse una
lógica evolución del ya anticipado en sus anteriores trabajos
hacia niveles más elaborados, el campanazo lo dan con el último tema
'Mutant Asylum' donde el nivel musical se eleva
a hasta cotas insospechadas con un tempo sosegado y un onirismo ora
asfixiante, ora evocador de melancolías, y un precioso e inquietante piano,
como de caja de música, que dota a los textos de una atmósfera
sublime.
Como sublime es también de atmosfera del tema de apertura
'Apocalytic Heart' aunque con un tono de predica
apocalíptica. El resto de los temas no dejan de ser
contundentes como el "sello de la casa" demanda e incluso en
cierto modo bailables, aunque efectivamente las melodías
están más trabajadas y los cambios de ritmo se realizan con
mayor elegancia.
Resumiendo, Gradual Hate no deja de sorprendernos a cada
trabajo, situándose al mismo nivel que cualquier grupo europeo de este género,
así que no nos podríamos extrañar si cualquier día son reclamados para el
Maschinenfest, por ejemplo.