Existen dos ediciones
de este álbum: la europea, de Prikosnovénie, se
presenta en un digipack de seis caras, mientras que la americana,
de Noir Records, se presenta en caja plástica con libreto
de cuatro páginas. En este libreto no están las letras
de los temas, pero sí se incluye información acerca del
grupo y varias citas relativas al título del álbum.
Seraphim es la
evolución natural del álbum homónimo de Irfan
, tal y como
evidencian los paralelismos existentes entre uno y otro trabajo
(basta con comparar 'Invocatio II' con 'Elena' o
'Return to Outremer' con 'Outremer'); no obstante,
Seraphim es un trabajo más maduro en comparación
con el álbum que vio la luz en 2001, casi seis años que
no han pasado en balde.
Como sabemos, el nombre
Irfan proviene de la tradición islámica; sin
entrar a diferenciar entre Irfan (Conocimiento), Tasawwuf
(Sufismo), Hikmat (Sabiduría) y Filosofía,
sí me gustaría aclarar que Gnosis, abarcando dos
vocablos de la misma raíz (Irfan y Ma'rifat),
alude de forma muy concreta a un conocimiento que tan sólo
puede ser alcanzado a través de experiencias y revelaciones
interiores. Por consiguiente, el nombre del grupo es ya toda una
declaración de intenciones que hace referencia a la naturaleza
espiritual de su labor. Este desafío espiritual también
está presente en el título del álbum, que
alude a los serafines; según la teología
cristiana estos ángeles son las criaturas más bellas
del universo, rodean el trono de Dios y pertenecen al orden más
elevado de la jerarquía celestial.
En la presentación
oficial del grupo se indica que su música está
fuertemente influenciada por la tradición musical de
Bulgaria, los Balcanes, Persia, el Cáucaso, Oriente Medio y el
Norte de África, sin olvidar el legado bizantino y medieval.
Yo sintetizaría todo esto remitiéndome
sencillamente a la música búlgara tradicional, que
recoge todas las influencias enumeradas.
La música
búlgara está englobada en la tradición
balcánica y ha sido popularizada a nivel internacional
gracias al buen hacer de proyectos como el coro femenino Le
Mystère des Voix Bulgares. Aunque resulta sencillo
remitirse a otras tradiciones musicales, como la turca o la persa, lo
cierto es que la búlgara cuenta con una idiosincrasia propia;
en este sentido creo que resulta ineludible realizar algunas
aclaraciones al respecto.
Al igual que el Imperio
Romano fagocitó la cultura helénica, el Imperio
Islámico supo asimilar la cultura persa en su proceso de
expansión. De hecho la cultura persa es el fundamento de
otras muchas culturas fronterizas, desde las tradiciones clásica
griega, bizantina y turca de Asia Menor al Asia Central, norte de la
India y hasta el occidente de China; desde su conquista por los
árabes su influencia indirecta a través de la cultura
islámica se ha hecho sentir en el Medio Oriente, el Magreb y
el Mediterráneo en general. En el ámbito musical los
persas supieron incorporar a su bagaje sonoro influencias hindúes
y las bases teórico-filosóficas de los sabios de la
Grecia antigua; es la música persa la que sienta las
bases de la música islámica y, por tanto, las
similitudes teóricas entre primeros tratadistas persas y las
categorizaciones tonales de las iglesias cristianas no son fruto de
la casualidad, aunque la praxis de unos y otros generase resultados
divergentes. Además, en plano musical existen múltiples
similitudes entre el canto del Corán y la cantilena judía.
La música persa es
monofónica (todos los instrumentos tocan el mismo
esquema melódico sin connotaciones armónicas), modal
(permite diferentes tipos melódicos) y presenta patrones
rítmicos simples de tempos rápidos. Creo que todas
estas características están presentes en la obra de
Irfan.
El repertorio clásico
de la música persa, perpetuado a través de la
tradición oral, consta de un corpus de piezas conocidas como
Radif, que se organiza en doce colecciones: los dastgash, que
son siete estructuras modales básicas (similares a los maqamat
de la música árabe), y los gushés, que
son cinco fórmulas modales melódico-rítimicas
sobre las que el intérprete improvisa (suelen tener una forma
interna de arco que asciende hacia el clímax a unas dos
terceras partes de la pieza para resolver luego en el modo y tono
inicial de la melodía, de forma muy similar a cómo
progresan las melodías de la tradición clásica
de Occidente). Por ello una misma pieza siempre será
diferente en su melodía, forma, duración e impacto
emocional, incluso aunque sea interpretada por un mismo músico
en un mismo concierto debido al efecto del hâl, o
inspiración; esto se deriva de la filosofía mísitica
sufí, tanto a nivel temático como interpretativo.
Así, la
tradición persa es el sustrato común a las músicas
de Bulgaría y los Balcanes en general, Turquía, el
Kurdistán, etc., sin olvidar bajo ningún
concepto otros sedimentos como la música bizantina,
esto es, el canto sacro de las Iglesias Cristianas según el
rito de Constantinopla (Ortodoxo). Se desarrolló desde el año
330 hasta el año 1453 y sus raíces se hunden
profundamente en la Grecia Clásica, la música judía
y la música monofónica de Alejandría, Antioquía
y Éfeso. A Diferencia del Gregoriano, se canta en griego y se
acompaña vocalmente con una isocrátima (el ison es
un sonido grave y sostenido que dota a la melodía de un color
modal preciso). Su notación deriva de un sistema de
acentuación griega que ha evolucionado hasta el neuma: los
neumas indican simples variaciones de nivel y tienen un valor
relativo, ya que se agregan en movimientos melódicos que
varían según los modos (cuatro auténticos y
cuatro plagales) y los géneros de música. Por tanto,
una partitura bizantina no debe interpretarse ciñéndose
a la notación de forma estricta, ya que ésta, de
acuerdo con la tradición oriental, es un simple esqueleto
destinado a ser revestido de múltiples vibraciones e impulsos
que se transmiten únicamente de maestro a discípulo.
Como se puede ver, tanto
la música persa como la bizantina confluyen en este punto,
primando la improvisación y el “flujo” según
el momento.
Tras esta introducción
es posible hacerse una idea del trasfondo de los integrantes de
Irfan, que provienen de esta base cultural e incluyen entre sus
intereses la arqueología, la historia y la antropología;
esto se refleja a nivel composotivo, tanto en la música
como en las letras, ya que es posible encontrar en su obra piezas
cantadas en latín, gallego-portugués, persa, etc. El
grupo se forma en 2001 a raíz de la colaboración
entre Ivavlo Petrov (vinculado a la escena industrial), Kalin
Yordanov (Isihia), Kiril Bakardjiev (Zaratustra,
Kayno Yesno Slonce), a los que se une poco después Denitza
Seraphimova (OM) y, en 2004, Peter Todorov. En 2006
Denitza Seraphimova se retira temporalmente (maternidad) y se
incorpora Vladislava Todorova (Omnia, Trigrad).
Reveladas las fuentes del
Irfan, ¿qué podemos esperar en cuanto a la
originalidad del grupo? Sin pretender negar las influencias
reconocidas por sus integrantes, que las hay, creo que negar el
alarde creativo sería terriblemente injusto. Son
habituales las comparaciones entre el canto de Azam Ali,
Aynur Dogan o Lisa Gerrard y el de Denitza Seraphimova o
Vladislava Todorova. Sin embargo, he indicado previamente que la
música búlgara cuenta con una personalidad propia y
estoy seguro de que sería más apropiado remitirse a la
misma tradición vocal en la que se han inspirado
con anterioridad Trío Bulgarka y otras manifestaciones
floclóricas afines. Incluso celebridades del pop se nutren de
esta riqueza, como demostró Nevena Tsodorova, ganadora
de Music Idol 2007, mediante las piezas tradicionales
incluidas en su repertorio. A nivel instrumental ocurre exactamente
lo mismo: es cierto que podrían establecerse analogías
con músicos turcos como Omar Faruk o Selim Sesler,
pero esto se debe a que se remontan a una misma raíz. Irfan
cuenta con un sonido propio, que recoge con gran acierto
múltiples influencias.
¿Qué
instrumentos musicales han sido utilizados para elaborar
Seraphim? Entre los miembros del grupo y los músicos
invitados podemos escuchar daf (Kalin Yordanov), oud (Ivaylo Petrov),
baglama (Ivaylo Petrov), tambura (Ivaylo Petrov), guitarra (Ivaylo
Petrov), santur (Kiril Bakardjiev), darbuka (Petar Todorov), tombak
(Petar Todorov), riq (Petar Todorov), djembé (Petar Todorov),
bansuri (Yasen Lazarv), duduk (Valentin Popov), fidel (Ana Ivanova),
violín (Ana Ivanova), vionlonchelo (Anna Karalasheva) y viola
de gamba (Anna Karalasheva).
En cuanto a las voces, en
la grabación de este álbum han participado Denitza
Seraphimova, Kalin Yordanov y Vladislava Todorova
(concretamente en 'Hagia Sophia'). Y decir sublime
es decir poco.
Aunque seleccionar temas
resulta complicado, debido a la gran calidad de los temas incluidos,
si tuviese que destacar algunos me quedaría con 'Simurgh',
que alcanza un clímax impresionante gracias a las voces y
al oud (laúd árabe), 'Fei' (de nuevo con voces
sobresalientes y unos excelentes arreglos que potencian la presencia
de violín, flauta y violonchelo / viola de gamba), 'Star of
the Winds (Khaubab al Hawwa)' con combinación de voces
masculinas y femeninas, y 'Vernal Garden' (con el protagonismo
de duduk y fidel, y letra extraída de un texto escrito por
Mawalana Jalal ad-Din Rumi en el S. XIII). También es
interesante señalar que el influjo bizantino se hace
patente en la majestuosidad coral de 'Invocatio' e 'Invocatio
II'.
Cualquiera que disfrute de
las creaciones de proyectos musicales como Vas, Dead Can Dance,
XVII Vie, etc. adorará este álbum, y cualquiera que
aprecie la buena música sabrá reconocer la increíble
calidad que atesora. Confiemos en que el próximo álbum
mantenga este nivel y llegue pronto a nuestras manos; mientras tanto
disfrutemos de Seraphim como se merece.