El infierno comienza con una H y Reaper comienza con una V de Vasi Vallis, hiperactivo músico artífice de otras bandas bien conocidas dentro de la escena como Namnambulu o Frozen Plasma.
Año y medio ha transcurrido desde la publicación de su primer EP, 'Angst' (miedo en alemán), pero para aquellos a los que gustó el estilo de Dark Techno que presentó en éste, la espera ha merecido la pena. Y es que aunque el propio Vallis califique a Reaper como una banda industrial, es innegable la influencia Techno de sus composiciones. No en vano el primer grupo que formó el artista, llamado Galatea, nadaba dentro de este estilo.
Los temas están totalmente orientados a las pistas de baile y están diseñados para hacer las delicias de los amantes de las luces estroboscópicas. Ritmos contundentes, bases sólidas guiados por rabiosas líneas sintéticas, e incluso a veces acompañados por acordes de guitarras para aplicar una mayor dureza a los temas. Hay más sorpresas: amén de varias remezclas de por ejemplo Painbastard o XP8, se incluyen colaboraciones vocales de Suicide Commando o Mark Jackson de VNV Nation. Esto da una mayor variedad al disco, ya que la mayoría de los temas son instrumentales, y la inclusión de líneas vocales en algunos de ellos es de agradecer.
A destacar dentro del disco los temas ya incluídos anteriormente en el EP: Totengraeber, un espectacular himno marcial, y el cantado por Johan Van Roy, Weltfremd.
El único apartado negativo en mi opinión es una cierta monotonía, en parte causada por la escasez de voces, en parte por el componente mayoritariamente Techno de los temas. Se trata de un disco idóneo para seleccionar varios llenapistas para las discotecas más duras, y no tanto para una escucha completa. Es en cualquier caso, un producto de gran calidad.