
El artista canadiense
Jeremy Pillipow lanza su album debut a través de
Noitekk en Europa y Cop.Int en EEUU. Tras una demo previa, el fichaje ha sido fulminante, y sus temas ya han aparecido en diversos recopilatorios como
‘Endzeit Bunkertracks’ o ‘United vol.1’. El nombre del disco es
‘Burning Heaven’ y salió a la venta a finales del 2006.
Hablando rigurosamente de los temas, ‘Disciples of the Watch’ presenta un sonido que combina bases ralentizadas duras y densas con un cierto toque ‘old school’ con las prototípicas voces distorsionadas del electrodark, quitando algo de originalidad a un tema potencialmente interesante. ‘God’s Wrath’ acelera el tempo presentando un tema de puro electrodark, predecible, duro y crudo, anunciando la línea general del disco. La mayoría de los temas tienen mucha fuerza y siguen una estructura preestablecida, pero no son especialmente bailables, quizá por el exceso de velocidad en las bases, lo cual lleva a una escucha más intensa donde se aprecian detalles de producción que introducen arreglos cercanos al techno, diversas lineas de bajo, y sintetizadores atmosféricos. Suelen subrayar una cierta melodía a través de espesos acordes de teclado que acompañan a la voz en los estribillos, y todos los temas están arropados en una medida u otra por sonidos ambientales envolventes. Esto crea una contraposición de los sonidos cortos, de carácter festivo y bailable, que casi puede recordar al futurepop en algunos temas (como ‘Loss of Faith’ o en el melódico estribillo de ‘Burning heaven’) con un sentimiento más opresivo que suele presentar el electrodark.
Con un logotipo creado por la corona de espinas y los tres clavos de Cristo, Distorted Memory anuncian una temática religiosa, llena de referencias al apocalipsis, y donde no acabo de discernir si defiende la religión o la insulta – con historias de oscuridad, abandono de fe y destrucción de uno mismo. El artwork del disco es simple pero efectivo, con una imagen central de una pluma, anáfora de los ángeles, cubierta de los colores ocres y rojos que refieren al fuego y dominan sobre toda la carátula.
Hay algunos temas más experimentales e interesantes, como el primer corte, ya mencionado; o el sobresaliente y apocalíptico ‘Hellion’s Fall’, con unas terribles notas de cuerda, un sonido trepidante; o el amenazador, extraño, marcial y sobrecogedor ‘Sons of Perdition’. Subrayando estas condiciones, no hay que llevar a confusión: Disorted Memory practican electrodark de lo más previsible y no hay nada especialmente original que encontrar en ‘Burning Heaven’. Claro que si te gustan los temas potentes, violentos y llenos de ira del electrodark, no tienes que buscar más lejos.