Insekt han vuelto con un nuevo discazo de electrónica oscura bajo el brazo. Que Insekt se formara en 1989 por
Eric Van Wonterghem (también Monolith y Sonar, junto con Dirk Ivens) y
Mario Vaerewijck (Lowpass), miembros respectivos de las formaciones legendarias de ebm belgas Vomito Negro y Klinik se nota. Y se nota porque no suena como algo clónico y poco original, no suena a un rehacer revenido de la ebm actual en su búsqueda de emular unos Yelworc o Suicide Commando bajo el nombre de Hocico o Agonoize …
Recuperan sonidos analógicos y ricos, además de un uso excelente de guitarras que recoge la semilla del rock industrial, y buenas bases de electrodark modernizado que supera con creces la tensión de la espera de su nuevo material, por primera vez lanzado en Noise Terror Productions.
Lo que nos trae ‘Teenmachine’ son temas llenos de energía en los que no se duda en combinar diferentes tempos y calidades musicales. ‘Damage done’, como primer tema y casi como introducción trabaja sobre atmósferas densas y oscuras, a medio tiempo, con una sucesión de arreglos de gran calidad sobre las que se desgarra una voz a mitad camino entre distorsionada y limpia. Los dos temas a destacar sobre los demás son, sin duda, el macarrísimo ‘Pain inside’, con un sonido de ebm absolutamente norteamericano, las guitarras rasgando el tema de bases entrecortadas y ‘Lost myself’, un tema a medio tempo, lleno de fuerza, con un sonido altamente visual y oscuro.
Hay un puñado de temas herederos de la ebm clásica, como pueden ser ‘Isolated’, ‘Where is the party (slowmix)’ o ‘Push the needle’ por citar algunos ejemplos, donde podemos ver reminiscencias de sonidos noventeros, toques de techno y su maestría a la hora de introducir bases paralelas, percusiones y mantener un sentimiento de baile. Quizá uno de los temas menos interesantes es el elegido por Funker Vogt para ser remezclado. ‘Bambifucker’ podría ser, sin que quepa ninguna duda, un tema de los malillos de And One, cosa que FV subrayan con la doble base, aunque hacen un buen trabajo con la manipulación de voces. Spetznaz tampoco hace grandes cambios en ‘Play the game’, pero no deja de ser un buen tema de ebm a la vieja escuela.
En resumen, un disco que se puede contar entre los mejores de la electrónica oscura en su rama ebemera de este año, lleno de trabajos destacables, bailables y que dejan entrever la brillantez de sus compositores.