Si cada uno de los sonidos fuera un óleo y cada una de las cadencias fuera un trazo
‘Empty City’ sería la imagen de una metrópolis vacía, desierta y exenta de vida: un lugar donde la vida ha sido arrancada por la misma humanidad y todo lo que queda son los testigos mudos de una construcción exacerbada, las calles desiertas, el hormigón agrietado y el silencio.
Hay pocas cosas que pueden llegar a ser a la vez más tranquilizantes y más inquietantes que el silencio. Tor Lundvall es una de esas cosas. Máquinas programadas que funcionan solas, sonidos creados por el viento que acaricia la ciudad, un cielo siempre en ocaso, y, a veces, una suave nieve blanca que cubre con dulzura el antinatural asfalto.
Tor Lundvall, antiguo miembro de World Serpent, presenta su segundo disco en el sello Strange Fortune que lo distribuye, y presenta en un exquisito digipack con imágenes del mismo Tor Lundvall, que se considera a sí mismo más pintor que músico. Aunque, naturalmente, se equivoca.
Se podría definir como dark ambient. O se podría definir como post-industrial. Aunque también se podría decir que si David Lynch sacara otra película como ‘Blue velvet’ o ‘Lost Highway’ Tor Lundvall fácilmente sería el hombre ideal para crear las atmósferas que se pasean entre una realidad distorsionada y una fantasía retorcida. Loops repetitivos bajo un espacio denso y atractiva. Un mundo lleno de contrastes que es a la vez atractivo e intimidatorio. Sonidos mecánicos y orgánicos en una constante lucha. Suaves notas que se entrelazan con ruidos constantes; voces en calidad de instrumentos y una lluvia de percusiones mudas. Atmósferas de una naturaleza casi plástica, donde uno puede verse inmerso y rodeado...
‘Buildings and rain’, ‘Night work’, ‘Empty city’, ‘Scrap yard’: un lugar donde lo mecánico se presenta como bello y donde el oyente dibuja mundos por venir en las silenciosas calles de una cuidad perdida. Sin duda uno de los discos más hechizantes y fascinantes de la primera mitad del 2006. Absolutamente recomendado.