Tercer larga duración de este trio llegado desde las antípodas (Australia), formado por
Jordan a las voces,
Mark en los teclados y
Mav a las guitarras.
Resurrection Eve optan en su sonido por la combinación de estructuras
electro/futurepop nítidamente bailables con atmósferas orquestalmante góticas y próximas al clásico
darkwave.

El trabajo que nos ocupa,
‘Ascension’, es un disco temático acerca de los hitos e iconos de la pasajera existencia humana, y abre un debate en cada tema con la alusión a conceptos como la propia vida, amor, esperanza, desesperación, oscuridad, muerte. Ciñéndonos a la faceta propiamente musical, se mueve en los parámetros clásicos del
futurepop más accesible y apto para todos los públicos; ritmos pisteros, elementos trance, melodías limpias, aspectos todos ellos conjugados a partir de la profunda y por momentos camaleónica voz de
Jordan. Son las voces las que identifican la esencia épica y oscura de
Resurrection Eve, y las que marcan la diferencia sobre otros trabajos de parecido pelo.
Pero como todo no van a ser parabienes, ni es oro todo lo que reluce, tiene bastantes debilidades y aspectos suceptibles de mejora. El dicho ‘a la tercera va la vencida’ carece de valor para
Resurrection Eve.
‘Ascension’ no consigue aún dar ese golpe de efecto imprescindible después de siete años en la escena y otros dos álbumes a sus espaldas, quedándose a medio camino en la mayoría de los cortes. El disco adolece de linealidad y cierta monotonía, inercia que solo llega a superarse en un par de canciones. Su austera producción incide directamente en que durante algunos de los momentos más tranceros del disco, la parte vocal de reminiscencia wave antes mencionada no llegue a encajar del todo con la base instrumental, dejando una sensación de frustración continua. Tampoco ayuda el largo minutaje de la mayoría de las pistas.
Si tuviese que resaltar alguno de los cortes, en primer lugar lo haría con el primero del listado, el baillable ‘
Through the Darkness’ de veloz percusión y construido a partir de sintes juguetones. Como si de nuestra llegado al mundo se tratase, Jordan, en plan comadrona, nos invita incesantemente a atravesar la oscuridad para llegar a la luz y recrear así el primero de los hitos de nuestra vida. Se agradece el cambio de tratamiento en los teclados a partir del ecuador de la composición. En segundo lugar por méritos propios,
‘Wine’ con un desarrollo similar al que le precede, impecable en cuanto ejecución y con unos efectivos solapamientos de líneas de teclado. Dejo para el final
‘Life’ de corte
electropop y contagiosa melodía. Posiblemente el tema más acertado.
En definitiva un álbum previsible y lleno de altibajos, que dentro de los incondicionales del género gustará a los menos exigentes.