Bien, otro disco inclasificable, único en su estilo, y que además recuerda a grupazos tan variopintos y distintos entre sí como pueden ser ‘Massive Attack’ o ‘Dead can Dance’. Este 'Smoky Heaven' consigue reunir facetas tan distintas como arpas (de 12 cuerdas, oiga), atmósferas electrónicas de ruido y graves, percusión japonesa, reverbs propios del trip-hop, y que todo suene bien y bonito y en orden. Por no hablar de la voz, que para que os hagáis una idea, creo que está a la altura del título del disco.
Como disco, y escribiendo en general, tiene un sonido bastante accesible y contemporáneo, y es que ‘Teresa 11’, consiguen envolverte poco a poco -según van transcurriendo las piezas- en un clima cálido y definitivamente sensual, a la vez que decadente y enrarecido por momentos, muy a la usanza de los conocidos ‘Portishead’. Cada canción de ‘Smoky Heaven’, tiene su mundo particular, eso sí. Encontramos una miríada de emociones, representadas con soltura a través de la voz de la cantante, desde días lluviosos a claros paisajes, tradición y actualidad, atmósferas puras y otras viciadas, un breve viaje oriental… pero como elemento constante unas preciosas melodías de arpa que nos acompañan de principio a fin.
En conclusión es un disco de claroscuros pero sin llegar al choque y bien entendidos, muy humano, sin llegar a la ruptura, completo de principio a fin, y con influencias claras pero conservando su estilo propio.
Algunos discos tienen un momento y un lugar determinados. ‘Smoky Heaven’ abarca muchos de estos momentos, es un disco ideal para varias situaciones: se deja escuchar de fondo, se deja observar detenidamente, se puede escuchar sólo y también acompañado. Un muy buen disco.