Para disfrutar del último trabajo de
Louisa John Krol hace falta no esperar nada radicalmente nuevo ni sonidos oscuros por doquier. Quienes conocen sus discos anteriores, seguramente ya lo saben, pero la advertencia puede evitar a los recién llegados decepciones que, por otro lado, no serían del todo justas.
Al principio, ‘Aple Pentacle’ desconcierta. La intro interesante de ‘Atho’ da lugar a ‘The Windrow’, un tema correcto, pero algo insulso por la falta de riqueza en la instrumentación y una melodía vocal bastante monótona. Sin embargo, acto seguido llega ‘Which of these Worlds’, una de las sorpresas más gratas del compacto. Es a partir de aquí cuando el concepto, tanto lírico como musical, comienza a cuajar y a dar una idea de lo que la cantante puede llegar hacer.
El concepto es claro. ‘Green Pentacle’ habla del mito del Hombre Verde, que no es otra cosa que el espíritu de los bosques bajo las múltiples formas que ha adoptado en diversas culturas a lo largo de la historia. La principal herramienta de la que dispone Lousa Johin Krol es, sin duda, su voz. No necesita grandes alardes de virtuosismo, sólo dar con los registros y las melodías realmente capaces de llegar al corazón de la historia que narra en cada momento. La mayoría de las veces lo consigue.
Su voz es etérea, de las que antes se habría encuadrado en las heavenly voices y ahora, que las etiquetas proliferan, se apellida ‘feérica’, por aquello de las hadas. Las discográficas pocas veces aciertan cuando dan otras referencias como método de orientación, pero en este caso Prikosnovenie da de lleno al sugerir Lorena Mc Kennit y Kate Bush (véase ‘The Witch in the Wood’). Cabría añadir también a Mónica Richards, de Faith and the Muse, en cortes como el fantástico ‘The Green Pentacle’, quizá uno de los más redondos del disco.
Las similitudes, sin embargo, no son imitaciones. Se trata, simplemente, de canciones cuyas raíces cercanas a ciertos folclores le imprimen unos aires característicos. La voz de la australiana está perfectamente arropada por sus músicos y, en algunos casos, compositores. Guitarras acústicas y eléctricas, mandolinas, melotrón, palos de lluvia, campanillas tibetanas y sintetizadores son algunos de los instrumentos que contribuyen a crear los paisajes sonoros de ‘Aple Pentacle’.
A la cuidada producción se une un diseño impecable que ilustra perfectamente su contenido y una edición para coleccionistas. En definitiva, es un 6,5, pero podría haber sido mucho más. El único “pero” es que el cedé trasluce un profundo conocimiento de las músicas de la historia y del mundo. Lo que ocurre es que hay que valorarlo en el conjunto de una carrera ya dilatada. A estas alturas, Louisa John Krol quizá debería avanzar más hacia el interior e investigar el gran potencial que tanto su voz como sus composiciones (y las de sus colaboradores) encierran. En el disco se intuyen algunos claroscuros que lo hacen mucho más sugestivo. En cualquier caso, resulta muy recomendable, sobre todo por algunos temas verdaderamente hermosos y, también, si se tiene en cuenta que puede ser un preludio de lo que está por venir.