Tras la
publicación hace unos meses del
doble EP ‘Psychic Vampire’, los australianos
Ikon, una de las bandas más
polémicas de la
escena gótica mundial, regresan con su nuevo disco, con el nuevo guitarrista/vocalista
Clifford Ennis (compañero del líder de
Ikon Chris McCarter en su otro proyecto
Jerusalem Syndrome), tras
cuatro años de silencio (en lo que respecta a temas nuevos, recordemos que publicaron un
recopilatorio, 'From Angels To Ashes' en
2003) con
‘Destroying The World To Save It’. Y digo
polémica por la relación
amor-odio que ha tenido
Ikon con
crítica y público desde sus inicios, con una parte que los consideraba una mera imitación de los grupos precursores del
gótico de los
80 (especialmente
Joy Division/New Order) y otra que recibía cada nuevo trabajo con los brazos abiertos. Me temo que las discusiones continuarán con éste
‘Destroying The World...’.
Para empezar diré que este disco funciona un poco como
recopilatorio de las diferentes vertientes musicales que
Ikon han desarrollado en su ya larga carrera, quizá esta vez con intenciones algo más duras. Así, aparecen
temas rápidos con las conocidas
guitarras wave como la inicial
‘Never Forgive! Never Forget!',
‘Without Shadows’ o
‘Rome’(de inicio apocalíptico), o
coqueteos con el
dark folk (
Ikon publicaron una versión, muy
polémica también, del
‘Fall Apart’ de
Death In June) sobre todo en la excelente
‘God Has Fallen From The Sky’, pero también en
‘Ashes Of Blue’, con una
guitarra acústica muy en la onda de los últimos
Ostara y cantada por la voz femenina o
‘Slaughter (For The Glory Of Christ And The King)’, esta con
aires rituales en la percusión, coros y acompañamiento de cuerdas e instrumentos de viento de melodía oriental.
Se aprecia una
mayor contundencia en los temas más
rockeros, como
‘The Dying Crown’, con unas
guitarras rítmicas realmente pesadas para lo habitual en
Ikon o
‘Heresy’ , y los detractores de
Ikon por aquello de las
comparaciones con los clásicos de los
80 tendrán más argumentos para atacarlos con
‘Father Of Lies’ (un tema
pop-rock estilo
New Order, aunque un poco más rápido y con el estribillo más
dark wave) o el inicio de
‘My Crucible’ (otro buen tema), con el bajo muy marcado aunque luego el tema desemboque en
rock gótico más convencional. La sección más
electrónica la componen la ya conocida
‘Psychic Vampire’ con sus
bases bailables,
teclados y
bajo filtrado, al que se añade una guitarra muy
Rosetta Stone,
‘Path Of The Unknown’(ésta solo con base electrónica, el resto del tema tiene una estructura más
rockera en todos los instrumentos) y la final
‘The Black Goat Of Judas’, un tema más
experimental con un
sample vocal en italiano al que se superpone una base electrónica y una
invocación, acompañada de
guitarras acústicas unas veces, del
bajo otras y finalmente, tras un
padrenuestro en latín, la canción adopta una estructura tradicional de
rock gótico hasta el final, mientras se suceden los
samples vocales, sirenas....
Un disco más trabajado que brillante en mi opinión, pero
bastante convincente por esa mayor contundencia que se aprecia tanto en las composiciones como en la (
muy buena) producción.
Buenos temas en general, presentación que incide en los aspectos más
ocultistas (al igual que las
letras) que la banda ha adoptado desde hace ya tiempo, y la
edición limitada a 1000 copias con un segundo Cd que recoge
temas en directo de varios conciertos en 2003 (alguno ya apareció en las ediciones de
‘Psychic Vampire’) y
remixes. Otra oportunidad para que unos y otros sigan debatiendo sobre las virtudes y defectos de una banda ya clásica de la escena
gótica mundial.