‘El
Heimataerde se encuentra en el
centro del enfrentamiento entre el
bien y el mal. Los
avatares del poder y de la luz, sin atisbo de piedad, luchan
por vencer por
encima del amor o del pecado mortal. ¿Quién
podrá, cuando el día del juicio llegue, decir cuál es el
lado
correcto?’
Con estas palabras define
DJ
Ash su proyecto sonoro, intentando trascender
el acontecimiento musical para establecer un
mundo propio, un
caldo de cultivo telúrico con el que busca agitar los espíritus dormidos en la
interminable siesta de la
ciencia y del
materialismo.
Para lograr este objetivo, el
artista alemán se acompaña de todos los recursos que la
tecnología actual le pueda dar, inclusive una
irreprochable masterización de
X-Fusion, pero también de sonidos
medievales, fundamentalmente
gaitas, con los que se permite realizar una
mezcla
llamativa y muy sugerente.
Ash se involucra en el proyecto profundamente,
incluyendo su voz en el macabro juego de las visiones del enfrentamiento eterno,
viniéndonos a contar una
historia sobre vampiros -seres
renacidos,- y ángeles, y templarios..., un decorado muy del gusto del
romanticismo y que toma forma en el tema protagonista de este
single, la impresionante canción
‘Ich hab die Nacht getraumet’
(‘Esta noche tuve un sueño’), una composición que encontramos tanto en
su
versión para
clubes como en su
versión original, convirtiéndose la remezcla para clubes en un
todo un
himno de fuerza indiscutible e interés más que
notable, tanto por su
rítmica bombástica y
agresiva, como por la
melancolía de su voz, la
oscuridad que emana de sus instrumentos arcanos o la misma inspiración que la
precede, música de
Friedrich Nicolai y
textos del profesor y teólogo –así como también músico-
August Zarnack, autor del original
‘Ich hab die Nacht geträumet’, (Deutschen Volksliedern), ‘Anoche
tuve
un sueño/ Probablemente un sueño pesado / Creció en mi
jardín / un árbol del romero / Era el
jardín un cementerio / la
base del macizo de flores un sepulcro / Y del árbol verde / La corona y las
floraciones cayeron / Recogí las flores / En un jarro grande /
Que resbaló de mis manos / Y se rompió del golpe / Vi los tallos gotear /
Y el goteo
manchar de rojo / ¿Qué puede significar el sueño? /
Corazón amado, ¿acaso has muerto?’ (1778, traducción libre).
Aparte de
este tema, encontramos en el disco
dos cortes también
fulgurantemente
soberbios que suponen
un
adelanto de su largo, y que también encontraremos en éste, lo cuál nos
supone una pequeña decepción, pues le arrebata identidad a este single y
convierte el disco comentado más en un
producto promocional que
en otra cosa, dejando tan sólo
dos temas inéditos: la versión
para club comentada y una
industrial
y fuertemente rítmica:
'Musikerhände', también interesante e
incluso
maquiavélica, con una percusión muy marcada y un empleo
realmente sublime de diferentes samples que una vez más nos retrotraen a la
segunda guerra mundial, icono donde los haya del movimiento
Electro-industrial actual.
Los
otros temas:
'Endloss' y
'Gib mir', son, como
hemos señalado, magníficos, con unos
estribillos feroces y
machacones, y los pondrás en tu equipo una y otra vez, aunque terminarás cansado
de ellos simplemente porque también los escucharás en el álbum
‘Gotteskrieger’.
En definitiva, y pese a
no suponer una
buena oferta (al fin y al cabo,
sólo encontrarás
dos temas exclusivos), este cd single es una
buen piedra de toque para empezar a
amar a
Heimataerde, resultando la estrategia de
promoción indudablemente acertada. Hay que reconocer que los
alemanes saben cómo
vender
las cosas. Y al menos
tienen estilo.