Novalis surge en el año
2000 de manos de
Stev
Schumann (voz y guitarra) y
Marcel
Hinkel (voz y teclados), y se autoproduce un primer EP en
formato digital en el siguiente año, EP que conocemos con el título de
'First Cadence'. Pronto llaman la atención del prestigioso sello
Black Rain, que no tarda en producir su primer
largo:
'Last Years Calling', un disco que reúne ya todas las
bases de su sonido característico, a caballo entre el
Neofolk y la música
Wave.
Para realizar su segundo LP,
han tardado un poco más, circunstancia más que lógica viendo el resultado final.
Su nuevo álbum se titula
'Paradise...?', y consta de doce
temas, más
un video para PC del tema del primer disco
'Of The Golden Future Time', en concierto, lo que nos permitirá
comprobar la calidad de la banda en directo.
Como ya hemos indicado,
Stev Schumann y
Marcel Hinkel no han escatimado recursos para
la realización de este disco, y se han rodeado de toda una
pléyade de
músicos con la firme intención de dar a conocer al público un producto
final de innegable calidad. De esta forma, habían ya incorporado a la banda a
Mario Krell (batería) y a
Nadine Boehnke (segunda vocal); y han
participado en la elaboración del disco tanto
dos violinistas,
como un
guitarrista eléctrico e incluso un
trompetista. Todo lo posible para que el sonido se enriquezca y
se dote del calor humano que tantas veces no dan las máquinas.
Pero lo
cierto es que si algo caracteriza al sonido de este álbum, es la
frialdad que transmite. Frialdad no exenta de belleza, ni de
melancolía... Frialdad nacida de la misma elaboración y reconstrucción de los
instrumentos, que flotan sobre la gélida capa del silencio y de las
reverberaciones. Las voces se hallan avispadamente contenidas, la
guitarra acústica permanece siempre en su
sitio, sin permitirse el lujo de un eco de más;
la batería
se acompasa con puntillosa exactitud, reverberando hábilmente
las cajas y los bombos desde filtros que acicalan y limpian, tal vez,
obsesivamente. Por encima de todo,
los teclados que cubren los
vacíos, pero que vacían por su escarchada continencia.

Todo lo dicho, sin duda, confeccionado así con un propósito y
con una imagen en la cabeza; no hay más que escuchar temas como
'Never
Ending Lie', donde la voz se desdobla y se retrotrae a pazos propios de
la infancia, para comprender que la base del grupo, el sustrato de los músicos,
le debe tanto o más que a registros acústicos, a
herencias
surgidas de los témpanos
de los ochenta, regurgitaciones
icebérgicas propias de los
Xymox o de
unos
Kirlian Camera a los que, sin saber
exactamente por qué, personalmente me recuerdan esta gente de
Novalis. Y así, llegamos a una pregunta
realizada no ya por primera vez: ¿Cuántas bandas de supuesto
Dark Folk hubieran realizado, en otros
tiempos,
Rock Gótico o
Dark Wave? La verdad es que grupos como
Novalis nos lo ponen difícil, sobre todo
tras escuchar el mejor tema del álbum, una deliciosa canción titulada
'When Darkness Fall', sin duda un tema más conectado al frío
sonido
Wave, que al
Dark Folk de bandas
míticas como
Sol Invictus, por poner un
ejemplo sobradamente conocido.
No es, de todas formas, esta sección lugar
adecuado para entrar en disquisiciones pueriles sobre los géneros o las
herencias. Tampoco deberíamos de preocuparnos más de lo necesario por el
cumplimiento de las normas, que precisamente están para romperse. Habrá, en
realidad, que ceñirse a la oportunidad que se nos brinda y comentar lo esencial,
que es que
'Paradide...?' parte desde esta frialdad notable
para recrear un
ambiente lleno de nostalgias y de funestas
certidumbres, en donde
gravita la idea de un falso
paraíso, un mundo que se nos oferta reluciente y suculento pero que
pronto, tras el fugaz sueño de la infancia, se descubre con su verdadero rostro:
un lugar en el que
campa la muerte a sus anchas y en donde la
única respuesta posible a tanto fracaso vital es alcanzar un final digno, amar y
haber sido amado a ras de la civilización (escuchen
'Wild
Horses' y juzguen después); contemplar la niñez de los hijos, la de los
huérfanos, comparar la fortuna de unos y otros como en
'Jonas'
(tema noveno) versus
'September Day' (tema décimo)....
En definitiva, todos los temas abordan este desengaño, y no es de extrañar
entonces que la mano del hombre se torne minúscula al tocar las cuerdas de la
guitarra, como si
las melodías lucharan por sobrevivir ,
desoladas entre tantos fríos veranos, una idea que se extiende por todo el
disco, así como el agravio del tiempo, viejos y reconocidos lemas que subsisten
por encima de modas y progresos, -
Tempus fugit-, o el mismo
-
Carpe diem-. Ahí sí que reconocemos la mano del ideario
Neofolk, el amor por las filosofías
imperecederas, el desgarro de las guerras...
Novalis sabe manejar conceptos desde la
sencillez, la
llaneza espiritual de quienes se guían
conceptualmente por la espontaneidad, pero que traducen dichas intuiciones a
través de la
logística más estudiada, logrando una música
contenida y sintetizada, una inmejorable posición desde la que partir y
enriquecerse para futuras creaciones.
No nos cabe duda de que
este grupo seguirá creciendo, porque dan la impresión de tener
las cosas muy claras, y sólo parecen necesitar fijarse un objetivo, y atacarlo
con más rabia.