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Panzer AG - This is my Battlefield    
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[01] Introduction Of The Damned
[02] Filth God
[03] Battlefield
[04] Chemical Breed
[05] When Death Embraces
[06] Bereit Stereo
[07] Totale Luftherrschaft
[08] Sick Is The One Who Adores Me
[09] Panzer
[10] Tides That Kill
[11] God Eats God
[12] It Is All In Your Head
[13] Behind A Gas Mask
[14] Pure Tension
[15] Drukne I Taarger

Título: "This Is My Battlefield"
Grupo: Panzer AG
Sello: Accession Records
Año de Edición: 2004
Género: Dark Electro / Industrial
Puntuación: 9 / 10

Webs:
Panzer AG :
No disponible
Accession Records:
http://www.accession-records.de
@mail: Agonoize
@mail: BLC Productions



      “Debería de estar aterrorizado, pero no lo estoy. De hecho, disfruto con esto. Noto que en mi boca se está formando una sonrisa (...)”

Estas palabras pertenecen a Andy LaPlegua, cabeza visible de la banda Icon Of Coil, artífice de Combichrist, y, desde hace más de un año, responsable también del proyecto Panzer AG.

¿Diferencias entre unos proyectos y otros? Bien, podríamos decir que en Icon Of Coil reside el lado más luminoso, el más electro y el más comercial. Entre Combichrist y Panzer AG –a primera vista– parecen existir mayores concomitancias, no en vano, ambos proyectos se atreven con sonidos de espectros menos comedidos, sus ritmos se resuelven desde la víscera... pero en Combichrist hallamos una actitud más lúdica, menos profunda que en Panzer AG, porque Combichrist es un proyecto industrial (entendiendo siempre lo industrial desde las nuevas perspectivas) destinado a hacer bailar frenéticamente, sin concesiones de otro tipo, mientras que en Panzer AG hemos descubierto el lado más oscuro, la manifestación existencialista de unas dudas y unos rencores al fin desnudados ante un público que asiste asombrado ante la magnitud de lo ofertado.

Es por esto que hemos dispuesto, al principio de estas líneas, de unas palabras extraídas del mismo prólogo que figura en el libreto del disco que tratamos a colación: en él se presenta ante el público (público entendido como conjunto de personas ante las que es expuesto manifiestamente un hecho o un conjunto de acciones) un personaje que se desdibuja por dentro, que se confunde en la niebla de su existencia, pero que goza de tal agonía, porque este gozo es la esencia del arte. Y “This is my battlefield” trasciende el mero acontecimiento musical, del que actualmente –gracias a las nuevas tecnologías–  parecemos no poder librarnos, para acceder a la trastienda de la comunicación subterránea, esto es, para establecer un enlace -más o menos intenso-, entre oyente y emisor.

Y eso, a día de hoy, es mucha tela.

No podemos atrevernos a decir que estamos ante una obra definitiva. No es cuestión tampoco de hiperbolizar el hecho de la comunicación porque todo, al fin y al cabo, es comunicación. Se trata, tan sólo, de llamar al lector de esta crítica la atención acerca de un disco muy bien hecho, pero no muy bien hecho única y exclusivamente desde el punto de vista estético, sino también desde el punto de vista del contenido. Es decir, que “This is my battlefield” no sólo se disfruta por lo bien que suena (la mezcla es indudablemente soberbia), sino también por lo que nos dice y por los sentimientos que despierta.

¿Y que sentimientos despierta? Fundamentalmente, rabia e incertidumbre. No es casualidad que en el libreto figuren las letras. Para la comprensión (y aprehensión) de este álbum son más que necesarias. Así, tras una introducción mediada deliciosamente entre el sonido industrial y los arreglos de cuerda 'Introduction of the damned' se nos viene encima toda una declaración de intenciones como es 'Filth God', un tema dramático de tensión desbordada que oscila entre el rapapolvo distorsionado de la rítmica más contundente y los coros y las cuerdas digitales más ensordecedores, todo ello aderezado con una letra violenta y conclusiva en la que el protagonista le pregunta insistentemente a Dios qué es lo que quiere de él 'Should I be able to kill for this of land, is this what you are?'. Es, creo que ha quedado claro, uno de los mejores temas del disco.

Para no dejarnos ni respirar, seguidamente, nos encontramos con el tema que da nombre al disco: 'Battlefield' (This is my war, this is my battlefield, where fire crossing water, like stones through glass), otra canción de enorme calidad, dotada también de coros y cuerdas, con un secuenciador hipnótico y una voz entonada desde tal tristeza y rabia, que resulta imposible no ponértela una y otra vez. Tanto 'Filth god' como 'Battlefield' conformarían el bloque de ofrecimiento, esto es, la cabeza de choque del álbum y, desde luego, el leit motiv del proyecto.

El álbum podría dividirse en una serie de propuestas que se reunificarían en el mismo concepto del proyecto, pero que conservarían una identidad propia: tendríamos, primero, la introducción, ya comentada. Este tema conectará (fundamentalmente por los arreglos de cuerda) con la conclusión, el tema 15, 'Drukne i taarer', de rítmica marcial, sonidos de maquinaria escuchados desde la lejanía, voces casi inaudibles, como si los personajes de esta exposición se fueran desvaneciendo. Se podrá comprobar que las instrumentales se concentran en la temática de la guerra, y 'Drukne'... se convierte entonces en  el colofón a esta exhibición de la atrocidad. Las instrumentales serían 'Bereit', 'Totale luftherrschaft', 'Panzer' , 'Pure temsion' , y las ya mencionadas Introduction... y 'Drukne i taarer'. 

'Bereit' se aprovecha de la sensual voz de Aleksandra Skrzypczak para establecer un violento contraste entre la brutalidad (guitarras virtuales, ritmos obtusos) y la delicadeza (la propia voz ensombrecida de Aleksandra y un ritmo dub, más tranquilizador). 'Totale luftherrschaft' recuerda bastante a Combichrist: su estética se fundamenta en los filtros de frecuencias y en un conseguido rythm’n’noise.

'Panzer' comparte con 'Totale...' un sinfín de características, fundamentalmente el filtrado de frecuencias, aunque esta vez resaltando los graves. Es, posiblemente, el tema que más podría recordarnos a Combichrist, aunque debamos de resaltar su dinamismo.

Pure tensión conformaría con las dos anteriores la tríada de temas industriales “a lo Combichrist” y se trata de un track notablemente parecido a las propuestas de Dirk Ivens., muy sucio y repetitivo. A destacar, no obstante, el uso de un sample de cuerda que le da un toque exótico y que tiene que sonarnos de algo, pues es el mismo sample usado por Skinny Puppy en el tema 'The second opinion'.

Un segundo bloque de temas estaría conformado por 'Chemical breed', 'God eats god', y 'Behind a mask': estas tres canciones se acercarían más a los postulados tradicionales, entendiendo esta tradición como el uso de conceptos ya asimilados por el oyente tradicional, por supuesto. Así, 'Chemical breed' se caracterizaría por el empleo de samples, ritmos drum’n’bass, efectos de sonido, cierta cadencia de estilo trip hop... 'God eats god' podría desafiar esta ley de las tríadas, pues puede parecer más industrial, usa el vocoder... pero su estilo no deja de asemejarse a 'Chemical breed' por el sosiego decadente que transmite. A destacar también el mensaje anti-autoritarista de este tema “Fight fire with fire and everything will burn”. 'Behind a mask' sería la más guerrillera de las tres, y lo cierto es que recuerda bastante a 'Starfuckers Inc.' de NIN, incluso en la voz de Andy La Plegua...

Por temática, la canción número 12, It is all in your head, podría enlazar con 'Filth god' y 'Battlefield', aunque la forma difiera considerablemente de aquéllas. Se trataría formalmente de una balada, pues se articula desde las estructura propia de éstas, empleando el disfraz de la batería, los instrumentos de cuerda, el uso de la guitarra en el estribillo... Pero hay que recordar que esta careta es sólo la superficie, y que esta superficie, esta cáscara, es absoluta y deliciosamente virtual. Por debajo, hallamos unos nervios tensados, un argumento desolador y definitivo que nos desarma “Daily you’re picking the pieces / searching for the life you had”.

Enlazado con la tristeza monolítica de este tema, surgiría el último bloque de temas. Se trataría de 'When death embrace me', 'Sick is the one who adores me', y 'Tides that kill'. Es posible que estos tres temas sean el esqueleto del disco, pues sin ellos, el álbum hubiera quedado invertebrado o deslabazado, al igual que sin los dos primeros temas (nos saltamos la introducción) se hubiera quedado descabezado, como si el rostro se hubiera diluido.Los tres temas tienen una estructura y una forma parecidas: surgen desde la penumbra, buscando rápidamente efectos dramáticos mediante samples y arreglos de cuerda o piano; la estructura se va formando poco a poco, primero añadiendo la voz y su melodía, segundo, incorporando el ritmo y el secuenciador, que es el punto fuerte de las tres canciones. Y desde la melodía irresistible que nos ofrece el  secuenciador, se construye el tema completo.

Respecto a la temática, este bloque continuaría con la labor magistralmente ejercida por los primeros temas, hablándonos de la fe, la muerte, dios, la pérdida de nuestra identidad... 'When death embrace' me resulta, no sólo desde la temática, un ejemplo soberbio a la hora de su ejecución: el tema que perpetúan los teclados es arrebatador y muy pegadizo, el tono de la voz de Andy LaPlegua es también un acierto, pues se basa en la intensidad más contenida; la canción se sumerge en la desesperación de las dudas que nos plantea la fe y, al hacerlo desde la sensibilidad y la emoción, consigue irrefutablemente conducirnos a su terreno y pulsar en nosotros las mismas emociones.

Es, cuando hablé de comunicación, el paradigma más evidente de este fenómeno. 'Sick is the one who adores me' y 'Tides that kill' (con colaboración de Symbiont) también pulsan estas emociones y nos consiguen seducir con sus melodías. Ambas son dramáticas y hermosas desde la contundencia, aunque ésta se vaya labrando desde un desarrollo de la acción paciente y lógico. Son canciones hechas desde la inteligencia para prolongar la emoción y establecer el contacto entre oyente y comunicador.

Es por esto que “This is my battlefield” acierta plenamente, ya que no se basa únicamente en la forma (apariencia y ritmo que ya de por sí nos hubiera fascinado), sino que se emplea a fondo para mostrarnos el interior, intentando atarnos a sus fantasmas desde sensibilidades comunes. Posiblemente sea el sonido de las cuerdas (fundamentalmente violines), de los pianos y de los coros el que provoque esta atadura atávica, pues no deja de traer a la memoria las melodías de sonidos surgidos en el romanticismo y en períodos de expresiones rotundas, suicidas y decadentes. Sumado a este recurso, el resto amplía y convence. El álbum es variado pero tiene identidad propia. En resumidas cuentas, muy recomendable




Trabajo comentado por: davolico

*(Derechos Reservados)*

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