Golpe tras golpe y nota tras nota nos llega,
por fin, su esperado debut. Aunque esta reseña pueda resultar un tanto
tardía ya que el disco fue lanzado el año pasado, no está
de más empezar a hablar de
Amduscia en
esta página web a través de un artículo, y no únicamente
en las noticias que contienen miles de nombre de grupos. Antes de entrar en
el contenido del disco creo necesario hacer una breve presentación de
quiénes son
estos mexicanos que elevan su voz, indefectiblemente,
a la sombra de sus compatriotas
Hocico y
Cenobita.
Sí, Amduscia son mexicanos
y pareciese que México D.F., aparte de ser una ciudad inmensamente
grande y con fama de caótica, fuese un territorio abonado para el surgimiento
de bandas dedicada al electrodark, o de otro
modo, la electrónica oscura plena
de agresividad. El nombre del grupo, como explican en su incompleta
página oficial (una verdadera pena, todo tipo de información
siempre es bienvenida y más aún en un grupo novel....) se ha extraído
de la demonología medieval. Amduscia hace
referencia a "un demonio el cual estaba especialmente dedicado a la
música, y según dice el mito podía ofrecer un concierto
sin que se viesen los intrumentos que se están tocando".
Esta joven formación dió sus primeros pasos
en 1999, y desde entonces su formación no ha variado. Marco
Polo se encarga de los aspectos vocal y lírico, terreno
este último también compartido por Raúl,
responsable, a su vez, de los sampleos. Edgar,
por su parte, se encarga de la programación de sintetizadores.
El núcleo temático del grupo, o lo que es lo mismo, la
filosofía que hay detrás de Amduscia
la resumen en la siguiente frase: "La religión es tu perdición,
el sexo tu perversión y el amor es tu demencia".
La verdad sea dicha, a día de hoy no he tenido la ocasión
de encontrarme con muchos grupos de este género que no basen sus temas,
en todo o en parte, en alguna de estas tres patas. El paralelismo que
he establecido entre Amduscia y el tándem
Hocico (-Dulce Líquido) / Cenobita no es gratuito, baste con
echar un ojo a algunos de los títulos de sus canciones: 'Profano Tu
Cruz', 'Dios Vuelto Miseria' por la parte de Amduscia
frente al 'Untold Blasphemies' (Blasfemias no mencionadas) y 'Sexo
Bajo Testosterona' de Hocico o el 'Cristo
2000' de Cenobita, por mencionar unos pocos
ejemplos...
La puerta de nuestros pabellones auditivos se abre con facilidad
nada más darle a ese objeto de placer llamado "Play". Desde
el primer acorde / grito / arrebato de este simpático 'Melodies For
The Devil' hasta su cierre navegamos en un mar de energías, gritos,
desgarros, cólera.... poniendo por escrito y musicado aquello que
el trío de mexicanos ansía: poder proyectar las ideas que la vida
terrenal les ha enseñado, a través de la necesidad de expresar
las ideologías y sentimientos que vayan en contra de todo aquello que
la propia vida ha establecido, con un ánimo irrefenable de echar por
tierra las mentiras, que, desde el punto de vista de Amduscia,
oprimen y atrofian al Ser humano.
El mejor adjetivo que creo que puede existir para este grupo
es el de "imparable" y no me refiero a su progresión
dentro de la escena, sino, también, al disco en sí. No hay lugar
para esas típicas canciones ambientalmente agónicas y apocalípticas
de Hocico ni para las trabajadas intros de
la mano de Claus Bita. En 'Melodies For The
Devil' no se baja el pistón, se nos fusila sin piedad ni contemplaciones
a lo largo de los diez temas, sin descanso. Pura rabia trepidante, revueltas
internas proyectadas al exterior en forma de electrónica
oscura, a veces un poco tosca, pero, en general, brillante.
Obviamente, este factor tiene sus pros y sus contras.
Si te gusta la música cargante, pisotona, claramente enfocada al descontrol
de tus impulsos entonces hazte un favor y adquiere este disco. Ahora
bien, si eres de lo que piensa que el electrodark
es algo así como "bacalao bailado por siniestros" entonces
huye de este disco porque su aproximación al sonido denominado antiguamente
máquina es más que palpable.
De hecho, creo que es muestra más de que este género y otros como
el techno no están tan alejados y
más de uno y de dos de los que miran con recelo hacia este género
obscuro llamado electrodark deberían
pegar una oreja a este álbum.
Acerca de los temas considero que lo mejor es hablar lo justo,
porque son una verdadera sorpresa que yo no voy a desmontar ni despiezar.
La voz, dentro de la distorsión característica, la encuentro
amable e intrigante, con su "lista de la compra" de gemidos,
arrebatos, vociferios, etc. La música no está precisamente
basada en la percusión, con una mayor fuerza de las melodías
y con memorables rupturas de ritmo a mitad de la canción como
en 'Killing Mission' (Misión Asesina) o en el corte homónimo
del disco. La mayoría de los cortes son ejecutados con el afilado filo
de la lengua inglesa, aunque, (¡se agradece!) encontramos canciones
en castellano, como 'Dios Vuelto Miseria', 'Profano Tu Cruz' y 'Embrion',
un tema que me recuerda absolutamente a las producciones de Cenobita.
Sobre el contenido de las letras tan solo hare una breve
mención, por aquello de no prolongar hasta el infinito esta reseña
y para mantener la promesa de no deshuesar el disco... Como muestra un botón,
aunque más que botón debería decir espuela o fusta
o algo de parecido percal, porque con mirar solo el estribillo del 'Beyond
The Darkness' (Más Allá de la Oscuridad) cualquier mente conservadora se echará las manos
a la cabeza y huirá como alma que lleva el Devil, digo el diablo.
"in
my suffering death
I cry in my loneliness
in my loneliness alive
the hate between the demon and god
I see the other side
fucking bitches burning in hell for you
while your heaven is so bored for me
no more fucking lies
no more fucking christ
no more fucking bitches in my life"
Para finalizar, en mi opinión, los aspectos más
interesantes de estos verdaderos "brutos sonoros" (en el buen
sentido del término) se muestran a las claras en el ya mencionado 'Killing
Mission', con una buena entrada de voz; en 'Fucking Flesh' (Jodida
carne), un verdadero rompepiernas requetepensado para la pista de baile
con constantes subidas y bajadas de adrenalina - el mejor tema, una joyita,
en mi opinión-; y en 'Evil Song', con un perfil abiertamente
trancero. Obvio decir que el resto de temas
pasan de sobra el aprobado y que, en general, el disco merece y necesita
unas cuantas escuchas para sacarle todo el jugo. Ahora solo queda esperar
hasta donde llegan estos cuates que en su único concierto que he tenido
ocasión de ver agradecían cada aplauso del público con
aquello de '¡Gracias, cabrones!'...