Hay veces en las que para hablar de un grupo,
parece que el camino más adecuado para hacerlo sea el tratarlo bajo el
punto de vista de 'un todo'. Y aunque esto no pretende en absoluto ser una biografía
de
Das Ich, creo que es justo hacer
un poco de
memoria histórica y remontarnos a
principios
de los años 90 para entender mejor este trabajo.
'Relikt' es la muestra sonora revisada
y adaptada a nuestros días de la trayectoria de un par de mentes
inquietas. Mentes que se vieron inmersas en un movimiento musical que
por aquel entonces se empezaba a cocer en una Alemania que
todavía tenía muy fresca la caída del muro de Berlín.
Y del que a día de hoy, podemos considerar máximo exponente.
Pero mentes también que una vez desmanteladas las barreras con la frontera
austriaca, desligaron ataduras y se abrieron de golpe al mundo
occidental, bebiendo de sus influencias y aprendiendo de ellas.
A partir de aquí comienza la unidad de
la que hablaba antes. Bruno Kramm
encargado de teclados, coros y programación y Stefan
Ackermann, letras y voz. Dos partes de un mismo cerebro
que aunque capaces de funcionar por separado, algo que ya han demostrado en
innumerables ocasiones, alcanzan su plenitud máxima
trabajando como una sola.
Dos formas magistrales de madurez musical. Con
esas estructuras herméticas, lineales en cuanto al patrón
de desarrollo y enfatizadas por teclados, propias no ya solo
de la influencia de los primeros grupos alemanes
electrónicos, sino también de un estilo y momento
vital de todo un país. Combinadas sabiamente con una amalgama
de estilos (electrónicos, industriales,
sinfónicos,...) que yacían desperdigados en una
Europa más abierta a la música, hábida
de nuevas sensaciones y de productos que sonasen a original. En ese sentido,
os puedo decir que mi tiempo me ha llevado tratar de colgarles una etiqueta
en la casilla de género, y aún así, no acabo de estar del
todo satisfecho por la cantidad de matices que me veo obligado
a omitir.
'Relikt', en definitiva, recoge los distintos
momentos que han marcado la andadura discográfica de estos genios
musicales de nuestro tiempo, pero sometidos previamente a un ligero
lavado de cara para no limitarse a una mera recopilación de
canciones aparecidas en anteriores trabajos.
Del
'Satanische Verse', primer larga duración y editado
alla por el 90 se recogen nada más y nada menos que cuatro temas.
¿Quién dijo que primeros discos nunca fueron buenos? Cuando
en su día el lanzamiento se convirtió en un fenómeno de
masas, era evidente que algo tenía que tener y vamos que si lo tenía.
De las pocas veces a lo largo de mi existencia que he podido
pregonar a los cuatro vientos que estaba escuchando algo verdaderamente
nuevo, sorprendente y lo mejor, bueno. Es cierto, ha habido una evolución
desde entonces más que notable no ya en Das
Ich, sino en la música en general, y aunque 'Gott
ist tot' o 'Kain und Abel' hoy nos pudieran sonar
desnudas en edición original, en el sentido de que se
desarrollaban con la voz de Stefan
sobre los teclados de Bruno, con escaso
alarde de elementos adicionales, el nuevo lanzamiento se encarga de maquillarlo
lo suficiente como para enganchar nuevos adeptos.
'Die Propheten', canción que además
dio título a la segunda experiencia sonora del grupo,
también y merecidamente es recogida en 'Relikt' y me
atrevería a decir que por muchos y distintos motivos. Extraordinario
trabajo, con una introducción maravillosa que recuerda las estructuras
de las grandilocuentes marchas militares,
ganando en belleza con el apoyo de violines. Luego están las cuidadas
letras, sello de la casa, evocando la decadencia religiosa
y los falsos profetas, tema que ya habían dejado entrever con su primer
mini cd, y en el que siguen profundizando ahora mostrando sus ideas de una forma
mucho más directa.
Otro aspecto curioso y del que deberían tomar nota, sobre
todo si no se conoce al grupo es 'Stigma', el primer single
que aparecía de ellos en el mercado, se presentaba con dos canciones
nuevas, tres versiones diferentes de 'Von der armut' y 'Der
schrei'. ¿Adivinan cuál de ellas aparece incluída
en esta ocasión? Pues si señoras/es, ambas están recogidas,
lo que da una muestra muy a las claras de cómo se toman el trabajo estos
tipos, y es que cuando Das Ich se
pone a hacer música, no hay quien les pare. Delicioso
y retorcido estribillo elaborado por Kramm
en la primera de ellas, estandarte ya en todos sus conciertos y grandísima
remezcla de la segunda siguiendo las pautas de la EBM
más fresca con riffs de guitarra de los que suelen huir
por sistema, pero a los que acuden sin complejos en este caso.
'Staub' es uno de los discos que menos favorecido
sale de esta recopilación. Y es que quizás con su lanzamiento
no se consiguió el hermanamiento con el público
que se esperaba a la vista del éxito que se habían ido labrando
con las publicaciones anteriores. Aires orientales, por si
teníamos pocas influencias, para 'Unschuld erde' y ligeros
cambios de registro de Stefan.
Con
un arranque que nos quita la respiración, 'Kindgott'',
el single del 96 ha sido elegido como apertura de 'Relikt'.
No sin acierto, porque empezando con un directo al estómago
siempre es más fácil llamar la atención y si encima es
marca de la casa, las posibilidades de un KO técnico superan con mucho
cualquier intento de tirar la toalla.
Y así, se siguen sucediendo uno y otro los temas que han
ido forjando una leyenda y que pedireís a gritos en los próximos
conciertos por España aquellos que tengáis la suerte de estar
allí. Si encima le sumamos los sorprendentes decorados
a los que nos tienen acostumbrados en directo, además de toda la estética
y parafernalia que los rodea, solo me queda recalcar dos cosas:
1.- Pedid por mí 'Destillat', que aunque
no voy a poder ir al concierto, si suena con fuerza la disfrutaré
mentalmente.
2.- Si mi amigo Peter Jackson
además de cine controlase de música, se habría dejado de
experimentos por ordenador y habría recurrido a Stefan
para el papel de Gollum, que le habría
salido mucho más barato ofreciéndo el doble de juego.