Cómo empezar este comentario del nuevo disco de
Trajedesaliva,
“
Mima Blanca”: es el segundo larga
duración de estos músicos afincados en
Galicia. La
formación, según ellos mismos cuentan, nace en
Vigo a
principios de 1998, y desde entonces no han parado de trabajar , aunque
su producción no ha sido todo lo extensa que hubiéramos
querido.
En este último lustro hemos podido disfrutar de dos álbumes
de estudio, “
Mima” en
2000,
y este nuevo “
Mima Blanca” en
2003; aunque en
1999 sacaran un EP con cuatro temas titulado
“
El Cuerpo y la Ciudad”, y también
hayan colaboraran en dos recopilatorios: “
Músicas
desde el Abismo”, en
2001, y “
Ducasse”,
en
2002 (donde
Stereoskop/Maldoror
hacen una compilación de los mejores grupos de música oscura
e industrial en Europa, en homenaje al escritor francés
Lautreamont,
autor de “
Los Cantos de Maldoror”.)
Trajedesaliva son
Mon
Ninguén a los
teclados y sintetizadores,
Una
Vena, en la
voz y textos (y también realiza los
dibujos y diseño del disco),
Ricardo
Rozas a la guitarra el cual contínua con la banda desde
el primer “
Mima”. Hay, así mismo,
nuevas incorporaciones como las de
Guillermo Lancelotti
en la
trompeta y fiscorno;
Pedro Lamas,
en los
saxos alto y soprano;
Xosé
Lois Romero,
al acordeón; y
Samuel
Pérez, en la
batería. Este trabajo fue
grabado durante
junio y julio del 2003 y producido por
Santiago
Alcalá (al igual que su primer
EP
y “Mina”)
Después de esta breve introducción
biográfica
pasaremos a centrarnos y tratar de describiros un poco lo que es “
Mima
Blanca”, cosa arduo complicada. En principio “
Mima
Blanca” es un disco compuesto de 10 cortes sin nombre bajo un
prisma musicalmente conceptual, donde
las emociones se desdibujan
como en un
cuadro expresionista.
“
Mima Blanca” es música
sin
etiquetas, porque ponerle etiquetas a su música es muy difícil,
es una amalgama de sonidos y tendencias, como ellos mismos dicen
“
toda la música que escuchan de muy diferentes estilos es inspiración
y “Mina Blanca” su resultado”, aunque es
muy difícil entre ver todas esas influencias.
Quizás
lo más reseñable, para mí,
en este disco sea l
a incorporación de instrumentos de viento,
sobre todo una
trompeta que,
melancólica, suena en
momentos muy emotivos; o un
acordeón que abre este trabajo
de forma magistral. Así mismo,
el texto que esta vez, y a
diferencia de su anterior larga duración estaba dispersado en varios
cortes, se concentra en el segundo corte,
es recitado por Una
Vena a modo de percusión vocal, encajado en el conjunto
instrumental.

En “
Mima Blanca” hay
sentimientos
obscuros, desgarradores, tristes, incluso industriales, en algunos
momentos. Momentos
amables, lánguidos, de esperanza, de amanecer,
de amantes al alba, de sensualidad. También hay momentos de
locura, de incertidumbre, momentos
pesados como losas de hierro
oxidado. También hay
misterio, decadencia, y, de nuevo,
sosiego y esperanza.
Que “
Mima Blanca” no es un disco
fácil de escuchar, es cierto, las primeras “
escuchas” andas
más que perdido, porque no tienes un punto cercano de agarre, de
decir esto se parece a…….. . No lo hay, aunque las
influencias
del jazz sean más que evidentes en algunos momentos, y los
juegos
con estilos dentro de las músicas Dark patentes. “
Mima
Blanca” es música desde el
calidoscópico mundo
de Trajedesaliva, no hay más vueltas.
Tras varias escuchas te vas dando cuenta de que
el disco tiene cuerpo,
“
el cuerpo de Mina”, una
historia narrada musicalmente, por
un grupo de aderezados músicos que son capaces de obtener este resultado
con instrumentos analógicos, (cosa que se agradece ya que
estamos más que acostumbrados a que estos tipos de
atmósferas
nos vengan única y casi exclusivamente de
sistemas digitales
y programaciones - a excepción de sus percusiones-).
Después de ese mínimo de escuchas necesarias, ya no importan
demasiado los estilos que puedes reconocer, ni su presentación externa,
porque entonces es cuando realmente te llegan las emociones de esta música
tan especial y conceptual que carateriza a Trajedesaliva.
Por último, cabe mencionar que “
Mima
Blanca” está dedicado a
Diamanda
Galás y Nico, inspiradoras de la música de este
álbum.