Debido a las reeediciones -en los últimos meses- de la discografía inicial de
Death in June en ediciones de lujo, remasterizadas y en digipack, es que debemos reparar en revisar la última obra oficial de la banda inglesa
Death in June, la cual- a criterio personal- es la banda más representativa de la llamada
música oscura, tanto por la lírica, la musicalización e ideas detrás de la banda.
Sin ánimos de entrar en controversia acerca de ideologías y centrándonos en lo musical, debemos señalar que desde sus inicios la banda ha sabido desenvolverse por diversos estilos, desde la época
post punk (con su primer 12"
"Heaven Street" en 1981) pasando por la época
electrónica, la época
experimental y el bien llevado
folk apocalíptico (por el que se hizo más conocido a lo largo de los últimos 15 años), con variaciones de los mismos en sus diversos trabajos. Como se sabe
Crisis fue la banda que albergó los primeros años de
DOUGLAS PEARCE (motor de la banda durante estos últimos 20 años) y a
Tony Wakeford (luego
Sol Invictus) con sonidos cercanos al
punk y tendencias políticas marcadas, para desembocar luego en la gloriosa banda
DEATH IN JUNE, que tuvo en sus primeros años el acompañamiento de
Wakeford y
Patrick Leagas (luego
Sixth Comm).
ALL PIG MUST DIE data de 2001 y tiene como partners a
BOYD RICE de
NON en acompañamientos vocales (la fotografía muestra a ambos),
Campbell Finley y a
Andreas Ritter de la banda
FORSETI, lo que hace de este disco ya de por sí un ícono en los releases de este siglo por la importancia de los
"invitados".
El disco señala la vuelta a los ritmos
folk que han hecho tan famosa a la banda desde la segunda mitad de los ochentas pero esta vez con una obra marcada en dos partes, cuya segunda (que empieza desde la sétima canción) está sumergida en sonidos, ruidos de corte
industriales y
experimentales de gran factura. Los problemas con
World Serpent Distribution, que los ha llevado a litigar en la corte, ha hecho dirigir todas las miradas sobre las líricas de este disco para con ellos, cimentadas -además- en las palabras de
Douglas P. "...el disco es un acto de limpieza, un acto de desprecio...", por lo que aparece en la portada del disco con un cuchillo en afán de cortar la cabeza a uno de los tres cerdos.

En efecto,"Todos los cerdos deben morir" da inicio al album en su primera parte (de sonidos
dark folk), para luego seguir con la belleza de
"Tick Tock" en los que
Andreas Ritter nos demuestra su estilo al acompañar los temas ya sea con la flauta o con el acordión, similar estructura que pasa por los tracks
"We Said Destroy" (con alución de nuevo a los "piggies"), hasta el sexto tema
"Flies have their house" con acompañamientos en trompeta a cargo de
C. Finley. Desde el sétimo al el último track la producción sigue con sonidos de
electrónica distorsionada empezando con
"With Bad Blood" (versión
experimental de
"Tick Tock"), haciendo de esta segunda un disco genial, si bien puede resultar poco digerible para la mayoría, en mi opinión, es una línea que no debería abandonar (al menos totalmente), en la que los gritos y la voz de
Boyd Rice logran hacer que este disco tenga un precioso final con la experimentación sonora de
"Lords of the sties" y
"Ride Out !".
Finalmente, debemos señalar que toda la información concerniente a las reediciones se encuentran en su página oficial y en cuanto a las primeras presentaciones del 2003 (a fines de año!), se dieron mediante un tour escandinavo por
Bergen,
Tampere,
Estocolmo y en
Dinamarca , una presentación en
Londres y un par de ellas en
Estados Unidos el 5 y 13 de diciembre confirmadas en
Texas y
Chicago, en el cual tocan temas concernientes a toda su discografía, debido a las reediciones de este año. Para ejemplo basta señalar que el concierto de
Estocolmo, lo empezaron con
"Till the Living Flesh is Burned",
"Bring in the night",
"Ces"t un Reve",
"Ku Ku Ku" y
"She Said Destroy", con un total de más de 25 temas y 2 bises, con
"Heaven Street",
"Leper Lord" y
"The Golden wedding of Sorrow" como últimos temas.
Heilige!.