"Humana" es el primer
álbum de larga duración del grupo luso
Dwelling.
Formado en
1998 como un proyecto de
Nuno Roberto
en solitario, la formación creció en
2000 con la llegada
de
tres músicos y
una solista que permitieron ampliar y
enriquecer su repertorio. Algunos afortunados de estas tierras ya han tenido
el placer de poder verles en directo, ya que en julio de 2003 participaron en
el
Festival Arcana Europa.
Entonces presentaban su primer trabajo titulado "Moments",
un ep de cinco temas de corte etéreo
y ambiental. A este debut de 2001 habría
que sumar la participación de los portugueses en "L'Odyssée",
un recopilatorio del sello galo Prikosnovénie
junto a bandas de renombre como Collection d´Arnell-Andrea,
Gor o Caprice. Poco después,
se encerraron en el estudio para grabar este "Humana", disco
que distribuye el sello también portugués Equilibrium
Music, especializado en música etérea,
neoclásica, gótica, ambiental.
De hecho la definición de Equilibrium
Music viene como anillo al dedo para definir la música que
nos encontaremos en Dwelling: finest
exquisite dark music. En la lengua de Cervantes,
la mejor y más exquisita música oscura.
Y en este caso no creo que sea un reclamo promocional, si no la realidad.
Tratándose de su primer LP, "Humana"
es una apuesta ambiciosa. Como su título indica, Dwelling
bucea en las distintas etapas de la vida humana mediante una voz y unos
instrumentos que parecen celestiales. La idea del tópico "tempus
fugit" que planea por todo el disco se refleja muy expresivamente en
el elegante artwork del disco, que representa una mano arrugada
(vejez) que coge una flor (juventud).
El virtuosismo de Silvia Freitas
con el violín, Nicholas Ratcliffe y
Nuno Roberto con las guitarras, y Jaime
Ferreira con el bajo, así como la calidad de la voz de Catarina
Raposo son innegables. Increíble la combinación sonora,
el diálogo entre los instrumentos de cuerda y la voz solista -
si se cierran los ojos a veces parece que bailaran armoniosamente -. La voz
de Catarina en este trabajo es cálida,
acariciadora y meláncolica, muy adecuada a la temática.
Es
uno de esos discos complejos, profundos, que merece la pena escuchar
varias veces porque en cada escucha se descubren nuevos sonidos y matices hasta
entonces inadvertidos. Complejo, también, por los momentos tan diferentes
que se pueden sentir dentro de cada tema - de la calma al ritmo más
vertiginoso, como corresponde al Fado portugués,
una de sus fuentes de inspiración y expresión-.
Diferentes movimientos, en definitiva, en cada tema que pueden
hacer el disco algo complicado, pero también realmente sugerente y
rico, hasta el punto de que atrapa. Un regalo para el oído, sin
duda.