Hace ya mucho tiempo que empecé a
interesarme por lo que la gente venía en llamar
movimiento
siniestro, de modo que con el dinero que sacaba por aquel entonces
en mis campañas de buzoneo masivo, me las componía para conseguir
publicaciones con información de
grupos interesantes, y lo que
era más complicado, parte de sus trabajos. Para ello y puesto que no
se puede decir que nadara en la abundancia, subía a un autobús
mochila en mano y me plantaba en
Barcelona, dónde tenía
localizada una tienda impresionante con abundante
material de segunda mano
a un precio más que interesante y que sabía que iba a compensar
con creces el roto que habían de producir viajecito, compra y estancia.
Recuerdo que aquella vez, tras llenar la mochila de vinilos y
habiendo calculado el importe de la desgracia, decidí que todavía
podía permitirme uno más y claro, llegados a esta tesitura,
siempre ocurre lo mismo, es decir, me encontraba con un disco en cada mano y
me fastidiaba horrores tener que dejar ninguno de los dos. En una estaba "Talk
About The Weather" de Red Lorry /
Yellow Lorry, y en la otra "Song And Legend",
de Sex Gang Children. Evidentemente
y como no podía ser de otro modo, tragué saliva y me llevé
ambos.
Desde el momento en que escuché la voz de Andy
a mitad de camino entre marioneta desafinada y marciano
glamoroso, habiendo pasado casi cuatro añitos desde que Panic
Button adoptaran el nombre con el que habrían de continuar
su historia, el ascenso meteórico de Sex Gang Children
que ya se codeaban con los Sisters y The
Cult, no me pilló en absoluto de sorpresa.
Lo que sí lo hace, y sigue causándome un grandísimo
asombro, es comprobar que en pleno año 2003, el grupo sigue no
ya vivo, sino dando conciertos, y para colmo, por nuestro país.
Aunque esto es una verdad solo a medias y me explicaré, de aquella formación
que nos deleitó con "Dieche", "Sebastiane"
o "Beasts" ya sólo quedan un par
de cosas.
La primera de ellas es obvia, Andy,
alma mater del grupo y sin cuya aportación, jamás estaría
escribiendo estos párrafos. Carl Magnusson, Matthew
Saw y Martin Olofsson son la comparsa
de este circo musical. Excluyo de esta nómina a Kevin
Matthews porque, además de
gran amigo del director de orquesta y colaborador en sus discos en solitario,
se ha atrevido a componer a medias "Ariel", el
corte decimosexto de este disco, por lo que le daré un mayor protagonismo
que al resto.
El otro detalle que da la impresión de haberse mantenido
intacto con el paso del tiempo es ese carácter transgresor.
"Bastard Art" rezuma mala leche por todos
sus poros, no dejando títere con cabeza y criticando de una forma efectiva
e inteligente una sociedad clasista, una religión
podrida o una política vacía en su contenido,
y adoptando para tal menester una postura más propia de una mentalidad
punk, lo que nos recuerda inevitablemente
a los Sex Gang Children de los primeros tiempos.
Esta afirmación que acabo de hacer se ve reforzada al
comprobar la estructura del disco, sustentado en nada menos que 17 cortes,
de los cuales pocos superan los 5 minutos, tiempo suficiente para pregonar
los estribillos con regusto a manifiesto. Y es que tratar de hacer un comentario
de cualquier trabajo de este grupo sin analizarlo como un todo
y centrándose en cada una de las canciones que lo conforman, es el mayor
de los errores que se pueden cometer.
Porque Sex Gang Children no
tienen ningún trabajo redondo y al abarcar tal cantidad de estilos
es difícil que lleguen a comulgar con todo el mundo. Y en buena medida,
de ahí radica parte de su grandeza, el seguir siendo capaces de
no seguir ningún patrón salvo el que ellos mismos se marcan.
Si
he de destacar alguna canción, me decantaré por "Home",
que va preparándole el camino a unas guitarras que nos traen a
la cabeza inevitablemente a los Christian Death del
"Only Theatre Of Pain" para aletargarse de nuevo
en su parte final. O quizás "Saraband For Dead Lovers",
pedazo de balada que nos muestra los prodigios vocales de los que es capaz Andy,
modulándola a su antojo durante la misma y alcanzando el esplendor en
un precioso estribillo. Aunque no hablar de "Joy",
sería muy injusto, por su enorme efectividad y la frescura
que le consigue dar al disco,...
En fin, si sigo así caeré en mi propia trampa,
así que dejad la mente en blanco, aparcad prejuicios, saboread
esta amalgama de sensaciones y si es posible, no dejéis de ver
antes de que sea tarde a esta leyenda viva en acción, aportando vuestro
pequeño granito de arena para que la página de la historia
que llevan escrita hasta la fecha, siga creciendo. Quizás sus discos
no sean redondos, pero en todos ellos hay alguna joya que está
esperando ser descubierta.