En
abril de 2002 fue cuando
se conocieron. Al mes siguiente grabaron su primera maqueta y en agosto
el sello
Drama Company les ofreció
grabar un cedé, trabajo que salió a la venta en enero de
2003. En mayo ya estaba
agotada la primera edición del debut
discográfico de
Ordo Funebris...
La carrera de este grupo catalán y su disco
"Cantar a la Morte: Fabula Triste" está siendo
meteórica. La unión de Lady Nott (violines, voves),
Sathorys Elenorth (teclados, percusiones, voz) y Lady
Morte (voces, percusiones), y de sus talentos y sensibilidades particulares
ha engendrado un grupo que promete y un primer disco que hechiza
desde el principio.
Precisamente, de hechizos, maleficios, brujas y bosques
encantados está lleno este "cantar". Aunque,
desde el epílogo hasta el capítulo final, La
Muerte es la protagonista, "Cantar a la Morte"
es como un libro dividido en capítulos o canciones, cada
una de las cuales cuenta una historia.
Las cuatro primeras describen paisajes de bosques, atmósferas
mágicas, con lluvia, tormentas o viento, con pájaros
y lobos que aúllan. Una vez metidos en situación,
los cuatro siguientes cortes nos narran esas historias de magia y leyendas,
de épocas remotas, y de tristeza, dolor y muerte.
Cabe destacar la bella melancolía que rezuma
"Divine Tragedy", el marcado ritmo de "La Danza"
y "A Witches Song", y la estructura casi teatral
de "Maellus Malleficarum", que cuenta con una voz narradora
y otras que dialogan, lo cual acentúa todavía más
el dramatismo de la historia. Quizás sea ésta la
canción más completa y mejor acabada del disco (de
hecho, hay momentos en los que una parece estar inmersa en pasajes de
"El Señor de los Anillos", Gollums
y bichos similares incluidos...)
Por último, es obligado destacar la multitud
de sonidos hábilmente combinados en el disco, con una amplia
instrumentación que abarca desde la cuerda (violines,
arpa), hasta la percusión (tambores, batería, campanas,
panderetas), pasando por el viento (flautas), sin olvidar el órgano
y el piano.
Toda esta riqueza instrumental va acompañada por
las voces que discurren entre el susurro y el virtuosismo,
sin obviar momentos de rotundidad e incluso terroríficos,
voces siempre adecuadas al tono de cada tema. Un excelente primer
trabajo de Ordo Funebris, de quienes esperamos
que nos deleiten muy pronto con otra fábula: los 35 minutos
de este disco saben a poco...