Hace un billón de palabras que los marinos desaparecieron.
Sí, se trata de una historia para dormir a los niños
(Club)
Generalmente c
uando una canción se acaba incluyendo
en un disco, no es por casualidad, y es el resultado de muchas horas de trabajo.
Formidable,
la historia te engancha desde la primera oída y nuestros
hijos caerán en un placentero y pegadizo sueño.
Son un millón de libros ardientes como antorchas en nuestras
manos una fábrica de ideales para decorar nuestras casas. Son
nuevos barcos (Neonships), más grandilocuentes,
pero sin muchos argumentos. Los pocos que tienen velas pierden el rumbo
por el abuso del timón. Dejarse la quilla en casa no es una buena idea.
Hubo mil generaciones en el suelo en el que caminamos
con una montaña de errores para que nosotros escalemos hacia el placer.
Aunque haya cien relojes haciendo tick tack la línea se convierte en círculo
(Kaylab) y el capitán se hace con
la voz de mando. Desde el primer plano el horizonte es desnudo, deshaciéndose
del sintetizador durante buena parte para aparecer de refilón
en lontananza. Aunque todo sea para hacer girar la rueda de la fortuna o para
enseñarnos a navegar.
Se oyen coros llenos de tristeza, como si todas las naves
fueran a puerto. (Heckman) Las incontables voces
solitarias son perfectos susurros en la oscuridad de la discoteca. Los
ritmos invitan a un segundo de reflexión aunque eso puede llevarte a
la Luna. Si no fuera por el almirante Eskil la
más leve vacilación nos conduciría al arcano fuego
encencido por Lips Inc ("Funkytown").
Una simple chispa de pasión puede cambiar a un hombre
para siempre. Un momento en la vida es todo para romperle a uno, (Klitzing)
aunque la voz tarde en entrar, para centrarnos en el ritmo de las
olas. El trance no es momentáneo, adquiere caracter de género
al menos durante siete minutos.
Una fracción de un latido nos hizo lo que somos,
al escuchar, al leer y al manipular a un hermano y una hermana sea para bien
o para mal. Todo esto comenzó hace un billón de palabras (Morgen)
Después de la tempestad, viene la calma. Ellos entonaron una canción
de despedida, más arriesgada. Un eco desde el coro nos vuelve
a llamar de nuevo, pero con voz filtrada. Las baterias de la nave rompen
el ritmo.
Un coro nos llena de ganas, volvemos a encender los fuegos,
llamamos las naves a puerto, andamos sobre las aguas. Se me olvida cómo
fue la versión original de esta historia. Mañana ya no estaremos.
Pero el Tiempo está en nuestra contra (Vs.)
El Tiempo llega como una bala, desde atrás, como tú, como
una versión de un tema que no desmerece. (Radio)
Siempre como el Tiempo, aunque a veces no añada nada, como el
líquido en mis manos, buceando en busca de una tierra seca.
El Tiempo es como una manta que me cubre el rostro. Intento estar
aquí como tú, aunque sea una ficción en nuestras mentes
(Club) Sobreviviré a los Tiempos más
marcados, las voces más imperiosas y redundantes. Aunque se pierda el
ritmo tú también sobrevivirás. No se trata, precisamente, de
bailar.
Somos los únicos, ahora lo celebramos. (Ellen
Allien) Unimos las manos con una mujer con la que volar al
país del Nunca Pensar. Ahora sofocamos, demasiado hipnotizados,
moribundos, en nuevos ritmos, una osada repetición...
Así como el agua muele la piedra ascendemos y caemos.
(Le Dust Sucker) Nuestras cenizas son una vomitona de media docena
de tiempos, con pocos nexos con el polvo. Brillamos como instrumentales
estrellas.
(Funky Indian) Quizás
sea el momento para recuperar los besos en la pista de baile de mi pasado.
Necesito algún consuelo como tú, quizás no sea el mejor
latido. Deseo la danza pasada, pero la espera desespera.
Nos ahogamos en la misma inundación. Sólo somos hombres,
escuchando despertar a la ciudad. Sobreviviremos. (Atom
Heart) Somos los únicos que conocemos la belleza, los
que morimos por la melancolía, los que unimos las manos por el desgarro.
Somos los únicos que estamos celebrando que el agua muele
la piedra, para dejar el mejor sabor de boca posible...