El segundo trabajo de
Killing Ophelia sigue las directrices marcadas por su primer disco,
‘Last vision’. La formación británica llega con once canciones que se presentan bajo una mezcla, en principio, atractiva, compuesta por la voz intimista de la cantante,
Karen King, y la fuerza de las guitarras y los arreglos musicales de
Lee Lauer. Ambos presentan un trabajo correcto en sus planteamientos y con algunas sorpresas como ‘Burn Awake’, ‘Coming up for air’ y ‘The wound’.
King recurre una vez más a registros con reminiscencias de Debra Fogarty, de Diva Destruction, Beth Gibbons de Portishead o incluso Björk, con algunos coros que en ciertos momentos, como el tema ’Tautology’, recuerdan a Victoria Lloyd de Clairvoyant. Se echa de menos una mayor profundidad en la exploración de sus propias posibilidades, sobre todo teniendo en cuenta que la voz acompaña a unas letras inquietantes, reflexivas y cargadas de lirismo.
La mayor virtud del dúo se convierte también en su principal defecto cuando todo el peso de las composiciones se hace recaer sobre la vocalista. La música queda en todo momento en un segundo plano, aunque con algunas propuestas interesantes. Lauer flirtea con un industrial sin estridencias, y con otras tendencias cercanas al EBM alemán y al electro dark y deja salir a la luz influencias tan evidentes como las de :Wumpscutt en la programación en algunos cortes.
Las composiciones, en general, siguen una pauta extremadamente lineal y se agradecen las intros de piano, las guitarras limpias de temas como ‘The Wound’ o los cambios de ritmo en la estructura de las canciones. Los contrastes de voces masculina y femenina también resultan refrescantes. Sin grandes pretensiones, Lauer aporta un contrapunto que enriquece el discurso presentado en ‘Iamai’.
El título ‘Iamai’ tiene diversas lecturas. King lo presenta en alguna que otra entrevista como I-am-am-I (yo soy soy yo), una alusión a la introspección que encaja con las letras de este trabajo. Iamai es, además, un término tradicionalmente entroncado con el misticismo y la metafísica. Hay momentos en los que la banda logra comunicar a través de su música el concepto al que alude el nombre, mientras que en otras canciones el intento se queda precisamente en eso.
‘Iamai’ es, en resumidas cuentas, un buen punto de partida para desarrollar ideas que merecen una mirada más atenta. Hay apuntes, tanto musicales como vocales, que hacen pensar en adónde pueden llegar con unos arreglos más elaborados y pulidos. King tiene una habilidad innata para llevar las historias a su terreno. Cuando se emplea a fondo lo consigue. Lauer tiene la habilidad de no dejarse llevar por los mismos sonidos, de manera que es capaz de separar su trabajo en Aslan Faction para dar rienda suelta a otras vías creativas en Killing Ophelia. El “pero” consiste precisamente en que, en ocasiones, desaprovecha la oportunidad de investigar nuevas alternativas y se deja llevar por lo evidente. Deja entrever un eclecticismo en sus gustos musicales que siempre es una cualidad en un músico, sólo le queda procesar lo escuchado hasta dar origen a una música más personal.
Un tanto a favor, es sin duda, la inclusión de los vídeos ‘Cut’, ‘For no one but me’ y ‘Iamai’, un detalle que hará las delicias de los incondicionales del grupo.