Todas las crónicas de los festivales se suelen nutrir de las anécdotas de los asistentes; desde el desconcierto de la organización (ya sea del viaje en autobús desde Barcelona hasta la del mismo festival), pasando por las experiencias propias: siempre incontrolables; un poco de espontaneidad siempre sienta bien, al fin y al cabo.
En este caso, las anécdotas me las guardo (como casi todo, y el resto lo negaré siempre) y simplemente voy a dar mi opinión sobre las actuaciones que vi.
En primer lugar,
Sombra podría haber visto los escasos 20
minutos asquerosos que le dejaron a
Zeraphine (así
como podría haber hecho mil cosas más), si no hubiera sido por un patán que
se puso a preguntar por un supermercado... nada, historietas otro día.
Zeraphine
sonaron demasiado bien; la única canción que pude escuchar dentro del recinto
fue la versión de "In Ur room". Y digo que sonaron demasiado bien, porque al
compararlo con
The Cascades se reaviva la idea de la
porquería de organización.
The Cascades parecía un grupo más, que acaba de salir
del cuarto de ensayo y al que nadie tomó en serio; ni siquiera su equipo de
sonido, que se empeñó en callar el bajo durante todo el concierto. Otro punto
en contra: tener que tocar en el escenario principal, cuando tu cantante es
la viva estampita de R. J. Dio, pero canta como
Eldritch (o
lo intenta; o prueban los dos, porque lo de
Sisters
fue el no va más, aunque no diré nada porque como a
VNV Nation
los escuché desde la tienda). En definitiva, un grupo que pretendía convencer
nos dejó exactamente igual que al principio.
La
temida elección de escenario sí que pasó factura, porque
el concierto de
Culture Kultür había concentrado a
mucha gente en el Hangar. Después de ver más o menos la mitad,
decidimos ver a The Cascades. Primer error: cambiar
buen sonido conocido,
por grupo de
gothic rock por conocer...
Un poco más tarde pasó lo mismo entre
Angels & Agony
y
Tanzwut. Al final mitad y mitad. Los holandeses fueron
una auténtica
sorpresa para mí; sonido perfecto y electrónica
trabajada. Pero
Tanzwut era otra de las
perlas
del festival; desde luego no defraudó: mucho público, mezcla de estilos calcadita
al estudio (¿),
Teufel en plena forma... demasiada calidad
para juntarla en la misma franja de tiempo. Ese sería el motivo de algunas paranoias
posteriores.
De ahí a
L´Âme Immortelle de los que me niego a hablar
en público. Tal vez sigan el ejemplo.
In Extremo cumplieron; hicieron vibrar a la gente,
aunque acabaron cansando, mucho más al tocar 5 horas después de Tanzwut, demasiada
gaita en tan poco tiempo.
Otro de los conciertos que esperaba era el de
Welle Erdball.
Ya me los perdí una vez, y ésta pensaba que iba a pasar lo mismo, porque
el
Hangar estaba hasta los topes. Sin duda fue
de lo mejor
del festival; y como ellos reconocieron deberían haber tocado mucho más... pero
la organización les dio 55 minutos. Demasiado poco para la banda más innovadora
de la música electrónica salida de Alemania en años.
Blutengel fue la antítesis total; esperaba su concierto
con mucha ilusión y me quedé con la estúpida idea de
"ya los he visto".
El sonido continuó en la línea de lo que había visto en el Hangar hasta el momento
y tuvieron la amabilidad de incluir un percusionista en directo; por otra parte
la puesta en escena fue aburrida y repetitiva.
Mientras esperaba a Das Ich vi el concierto de
Whithin Temptation,
y la verdad es que me pareció el mejor de los grupos de rock que habían tocado
hasta el momento; todo sonaba bien, incluso la voz de la cantante se distinguía,
a lo que se sumaba la puesta en escena y la conexión plena con el público; algo
que
por muy mal que les sepa a algunos sólo vi en los conciertos
del Hangar con los grupos de
E.B.M.
Ataraxia fue el punto de inflexión, de la tranquilidad
con que pasaba el día iba a llegar un caos llamado Das Ich... fue un buen concierto,
aunque bastante pobre visualmente para lo que los italianos tienen por costumbre.
Después hubo tiempo para ver a
Funker Vogt. Otros
que conseguían mover a la masa; tener a
Braveheart (
*)
de teclista no debe estar tan mal.
Un poco más tarde a
Pinkostar se acercaban los fans
de Das Ich para conseguir un mínimo espacio; mientras la banda se dejaba la
piel,
los técnicos les dejaban en evidencia con el
peor
sonido de todo el festival.
Y por fin
Das Ich. El mejor concierto y .
London after midnight se quedó en
buenas intenciones;
toda la magia que se esperaba de una de las bandas más queridas y valoradas
se perdió cuando el batería dejó de tocar, de repente, en mitad de un tema.
Si antes de eso, se les perdonaba el sonido con el que se atrevían a tocar,
después ya no había canción que les salvara. Eso sí, la gente aplaudió como
loca. Sería por el disgusto de los 20 minutos de Zeraphine, y porque hay veces
que se olvida todo (léase The Sisters of Mercy).
Por su parte,
The Gathering demostraron que el Hangar
se les había
quedado pequeño... demasiado pequeño, tanto para
su música como para todos los fans que se acercaron a verles. Su concierto fue
otra
gran joya para recordar... aunque sólo viera la mitad.
De
Soft Cell puedo decir que sonó perfecto, si quitamos
las cajas eléctricas intermitentes de Almond (ahora sueno, ahora no); el resto
entra en las anécdotas personales e intransferibles.
Por el contrario, el concierto de
Therion es de los
que se debe comentar con todo bicho viviente. Si sobre el papel parece un engaño
tener a Him como cabeza de festival, en las tablas la cosa crece en proporción
geométrica. De
Him recuerdo dos gallos como los de
"La invasión de los ultracuerpos" cuando iba a recoger trastos; mientras que
Therion nos dejó
embobados. Son: sonido, perfección
y virtuosismo todo a la enésima potencia, lástima que el público no pudiera
responder como se merecían.
El resto un millón de historias de las de no dormir; para
contar con cervecitas en la mano, o para transformar alegremente en los sueños
de una noche de autobús.
Dá tu opinión
(
*)Nota de la Redacción: Para los que no lo vieron, el teclista de Funker Vogt iba con la cara pintada de azul, como un Braveheart cualquiera...