Por fin el día del esperadísimo concierto de
Das
Ich en la sala
KGB de Barcelona, en un día no solo lluvioso,
sino también tormentoso, y por algo más que por la metereología como veremos.
Pero
como las cosas empiezan siempre por el principio, no contrariaremos la tendencia
y hablaremos del magnifico concierto que ofrecieron Eyaculación
Post-Mortem. Al igual que siempre, el grupo barcelonés desplegó toda
la potencia, energía y buen hacer de su repertorio ante una audiencia que ya
de sobre les conoce y aprecia. Volvió a sonar esa caja de ritmos que me vuelve
loco !!!En la vida he oído una caja de ritmos tan punky!!! en temas tan potentes
e hilarantes como "Transilvania", mientras Jordi
se desgañitaba vociferando las canciones. Como siempre, el único fallo fue la
terrible acústica del KGB tan legendaria como su nombre, pero que a la
vez le da ese encanto tan especial.
Tras
unos breves momentos, lo justo para retirar los instrumentos de Eyaculación
Post-Mortem y desplegar el armazón móvil de hierros oxidados del
que penden sendos teclados, colocar firmemente el enorme pie-de- micro-gólgota
también de hierro oxidado, que aparte de su evidente uso vocal sirve de barra
para las evoluciones de Stefan en el escenario.
Lista la escenografia saltarón al escenario nuestros
chicos, Bruno Kramm con su últimamente habituales
cuernos rojos de pelo, Stefan Ackerman con sus
crestas y el melenudo Kain Gabriel Simon. Todos
con la cara pintada de rojo, excepto Stefan
que llevaba como siempre no solo todo el cuerpo, sino también los pantalones.
El inicio fue potente, sin concesiones ni piedad, y a la segunda
canción ya les teníamos atacando el "Kain und Abel" su conocidísimo y
contundente primer hit. La intención era clara: es la gira de presentación del
recopilatorio "Relikt" y os vamos a ofrecer lo mejor de nuestro repertorio
de todos los tiempos.
Por desgracia y en el momento en que tanto el publico como el grupo ya estábamos
metidos de lleno en la dinámica del concierto y viviendo esos geniales temas
a través de la elocuente mímica expresionista de Stefan,
la desgracia aconteció. El portátil de Bruno,
del cual dependía todo el sonido se quedó encallado en un loop entrecortado
que hizo imposible el acabar el tema que ese momento interpretaban, tras las
preceptivas disculpas, apresuradamente retomaron el concierto con el tema siguiente.
Aunque la cosa no terminó ahí y hasta tres veces más tuvimos
que soportar la misma historia. Una de ellas incluso en un momento tan anticlimático
como pueda ser el del deseado "Destillat". Stefan
evidentemente hizo una magnifica gala de sus tablas y trato de sortear las dificultades
con interpretaciones a capella y dirigiéndose al publico para agradecerles la
paciencia, etc... El momento divertido lo protagonizó Kain
en la penúltima interrupción, en la que Stefan
se quedó mirando a Bruno como diciéndole: chaval,
se te van a caer los cuernos... mientras, Kain
se arrancaba con las estrofas "Little Missile. Close your eyes and smile..."
de Mesh, a manera de disimulo tipo lalala-yo-no-he-sido.
La
ultima interrupción aún mas anticlimática si cabe, se produjo a mitad del la
Interpretación de "Gottes Tod" (la Muerte de Dios) en la que Stefan
se encarama a la estructura del micro y canta mientras aparece como un crucificado
maldiciendo a los cielos. El efecto del parón que pudo haber sido devastador,
se solvento una vez más, con hábil maestría por parte de Stefan
que rápidamente consiguió la colaboración del público para terminar la canción
a capella, y de paso concluir el concierto, aunque muchos aun estuvimos esperando
un buen rato ya que no creíamos que por esos fallos se pudiera acabar ahí la
cosa, pero por desgracia así fue.
Valoracion: un magnifico concierto pese a todo, en que
entre contratiempo y contratiempo pudieron presentar dos flamantes y preciosos
temas nuevos. Unas magnificas tablas sobre el escenario, cosa que
les ayudó a mantener al publico en su sitio y sin que se los comieran vivos.
Y finalmente, un craso error al no llevar otro ordenador de reserva por
lo que pudiera pasar y pasó. Aunque seguramente, a aquellas personas que no
habían tenido ya la ocasión de verlos con anterioridad, les haya podido parecer
a todas luces decepcionante.
No obstante, nos pudimos desquitar de ese saborcillo amargo
que nos quedó en la boca, con la genial sesión retro que Bruno
(al que se le habían caído los cuernos, o más bien los llevaba recogidos dentro
de su sombrero negro) nos ofreció en el Nocturna. Bien está lo que bien
acaba, o eso dicen.