El concierto de la banda germana
Camouflage en la Ciudad Condal parecía ser objeto de
"mal fario" desde un buen principio; recordemos que las fechas originales para el mismo: 28 de noviembre del año pasado fueron pospuestas hasta el 12 de marzo de este mismo año. Decimos que las casualidades se
confabularon en su contra puesto que además de lo dicho, un día antes de la celebración ocurrieron los tristemente históricos sucesos del
11- M en Madrid, con la consiguiente conmoción general que sufrió el país.
Ante semejante panorama, no era ni la mejor noche ni la mejor predisposición para asistir a un concierto de
electropop. Sin embargo, un servidor sorteando las
inclemencias de todo tipo, particularmente circulatorias ( recuérdese que estaba convocada una manifestación multitudinaria una hora antes del concierto ), llegó con retraso a la cita de la ya habitual sala
Bikini ( ideal para este tipo de eventos de concurrencia media, aunque lamentablemente siempre la misma ). Previamente
Albert Code el promotor del concierto leyó una breve condenación, a lo sucedido un día antes, en la que
el grupo y
la organización se solidarizaba con las victimas de la tragedia.
El aforo de la sala de conciertos estaba
razonablemente completo a la espera de una banda que ya cuenta con más de
veinte años en su haber; con una trayectoria fiel a los sonidos
technopop que han sabido reinventarse y adaptarse de encomiable manera a lo largo de la década de los 90 ( tiempos aciagos para la popularidad de lo que en los 80 fue de plena actualidad ), y que a principios del nuevo milenio siguen granjeando
nuevos adeptos y conservando los
seguidores de antaño.
El
electropop que presenta
Camouflage en directo es una evolución natural de su carrera tanto a nivel de directo ( téngase en cuenta la importancia del directo, redescubierto por muchas bandas de la escena ), así como estilísticamente: buena prueba de ello son los guiños
futurepop ( contenido ) e incluso incursiones notables en la
electrónica de baile.

Sentadas las bases de lo que teóricamente era esperable en un concierto de
tales características, la práctica confirmó lo antedicho de la más
brillante de las maneras. Algunos " gurús " de la escena tendrán que remontarse hasta fechas alejadas en el calendario, aunque no en la memoria, para encontrar un directo de semejante
“raza” al que nos referimos. Sin duda, lo esperado era alentador y lo encontrado aún mucho mejor .
Todo son
virtudes al directo de
Camouflage que tuviéramos la suerte de disfrutar el 12 de marzo en Barcelona; empezaré por las más capital de todas, los aficionados a este tipo de sonidos comúnmente denominados
technopop,
electropop o
pop electrónico ( en general ), tienen la experiencia fehaciente que semejante estilo puede pecar en directo de una
monotonía de bases que puede hacer chirriar, muy a menudo, la armonía melódica ( pop ) de preciosas composiciones de estudio.
Gran
mérito es del grupo que puede plantear un directo sin este malogrado tópico musical, por fortuna
Camouflage salieron resarcidos de semejante reto con la
mejor de las puntuaciones. Además de este detalle que considero de suma importancia ( algunos fans suelen tener el mal vicio de perdonarlo a bandas ya consagradas ), la implicación y el
“ feeling “ del grupo con el público fue verdaderamente
ejemplar. Mención aparte merece el gran esfuerzo del cantante
Marcus Meyn: un prodigio de energía que derrochó voluntad y talento en suma cuantía.
El público algo
apático al principio, se contagio inmediatamente de lo que sucedía en el escenario correspondiendo de
buen grado a lo ofrecido por los alemanes. En el plano artístico pudimos disfrutar de una elegante y bien cuidada selección de lo clásico y lo nuevo en correcta proporción, sonaron entre otros clásicos:
" kraft",
"heaven I want you",
"suspicions love
" junto a los más nuevos;
"me and you",
"I can’t feel you", y
"harmful". Otra mención aparte merece el clásico popular de la banda
“ love is a shield “,bandera y estandarte del grupo, insistentemente reclamado y oportunamente concedido como
colofón de la noche.