
La noche del
28 de Febrero del 2004dio cita a uno de los conciertos más hermosos que mis ojos y oídos han podido ver y sentir.
En Chile y dentro del marco de un
Concilio Gótico realizado en la discoteque
Blondie se presentó por primera vez la banda argentina
Lamia, quienes nos otorgaron su música llena de fuerza, misticismo y sensibilidad.
Compuesto por
Cali y Juan Andrés,
Lamia es infinita en contenido, ellos son creadores innatos que recrean una atmósfera especial en cada una de sus apariciones. Sin más preámbulos comencemos a narrar la
dualidad luz-oscuridad de estos excelentes músicos.
Detrás del telón y ante la expectación de un público ávido por saborear nuevas experiencias comienza la magia con una intro de
canto gregoriano que da paso a la presencia de
Juan Andrés sobre el escenario.
Él, con un desplante genial, se instala tras los teclados esperando a su musa que aparece entre la niebla…
Cali interpreta la sacra letra del
Agnus Dei a capella y de inmediato su voz celestial sobrecoge a la audiencia. Escucharla es cerrar los ojos y volar a tiempos pretéritos, entonces el silencio da paso a los aplausos para una mujer que va más allá de la luz. Comienzan los acordes de
Dark Angel y ellos parecen comunicarse con la mirada, lo cual es muy grato para el público, ya que podemos apreciar como se complementan a la perfección. Una gran versión de
Dunkel Leben da paso a
Polorum Regina, en el cual, la intimidad se apodera del ambiente otorgando un instante perpetuo que sólo se termina al cierre del telón, cuando la música de fondo nos indica que es sólo una pausa.

El regreso es con
Der Dämon, el cual nos sorprende con un cariz más visual que nos muestra a
Juan Andrés interpretando al ritmo de un instrumental que se asemeja a un coliseo romano.
Aplausos nuevamente que se prolongan aún más con
You’ll Die, su siguiente entrega.
Cali reaparece en el escenario con una delicada versión de
O Domine Jesu Christe, acompañada por
Juan Andrés, que parece acariciar el teclado; ambos con un sentir que confirma una vez más que la música es la pasión de sus vidas.
Peccator es el último suspiro de esta presentación en que
Lamia presentó su primer trabajo
Dark Angel más un par de detalles exquisitos que enriquecieron aún más su show. Importante es destacar que si bien su disco suena increíble, ellos se preocuparon de realizar versiones distintas de cada canción, mostrando un electro refinado, combinado con la atemporalidad del latín y la fuerza del alemán, agregando un sonido simplemente perfecto que se apreció aún más gracias a la excelente acústica de
Blondie.
Sin duda
Lamia es una banda para las grandes lides, sólo me resta recomendar su disco, y como espectadora expreso mi sentir por una noche hermosa en que
Juan Andrés y Cali nos trasladaron a un hemisferio de ensueño en donde perdimos por completo la noción de las fronteras y las barreras del tiempo. Un placer infinito es
Lamia; éxito y reconocimiento los esperan prontamente.
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