[Gahan sorprende en la presentación de su álbum
en solitario "Paper Monsters"]
El líder de la banda techno-pop
por antonomasia, Depeche Mode, Dave
Gahan, presentó ayer jueves, 27 de noviembre, en la
madrileña sala La Riviera, su álbum
en solitario 'Papper Monsters'. La expectación se hacía
sentir en las caras del público que, desde la apertura de puertas a las
19:30 horas, había esperado pacientemente las actuaciones de los "poppies"
Ellos, sin más
pena que gloria, y de los recién nacidos Discordinated.
Tras 40 minutos de temas 'electro-clash'
oscuros y distorsionados, Dave Gahan irrumpió
en el escenario con un espectáculo que en absoluto se esperaba tan
brillante. Rodeado de una formación
musical de enorme calidad, sobre todo el batería, Gahan
comenzó el concierto entonando los singles y canciones más conocidas
de su proyecto en solitario. Así, el armónico "Dirty Stiky
Floor" o el bailable "I need you"
iniciaban un recorrido por la trayectoria musical del vocalista,
que demostró seguir en plena forma a pesar de rondar la cuarentena.
Si
hubo alguna palabra que permaneció en la mente de las féminas
asistentes fue 'sexy', porque ante todo, Gahan es
un maestro de la sensualidad en los directos, quizás sea el artista
internacional que, junto a Brett Anderson, líder
de Suede, más pasiones es capaz de provocar
con su suave movimiento de cadera. Sin embargo, quedarse en este aspecto
puramente personal de Gahan no sería
evaluar en su justa medida el concierto. El festival Wintercase
ha acertado de lleno al atreverse a desligar a este artista del genial compositor
Martin Gore, puesto que bien es sabido que
éste es el autor de la mayor parte de los temas que Depeche
Mode han sabido hacer historia de la música reciente.
No
en vano, Gahan premió a los espectadores
recordando algunas de las más emocionantes canciones de la banda. "Never
Let Me Down Again", "Just Can't Get Enough", "A question
of time, "Personal Jesus" o "Walking In My Shoes"
pusieron la carne de gallina a los presentes, que no paraban de tararear la
letra de cada uno de los temas, invitando en más de una ocasión
a Gahan a reverenciar al público.
El concierto fue, en suma, una fiesta, a pesar de que la sombra del resto
de los Depeche estuvo presente. Sin embargo,
Dave provocó la histeria colectiva
con su manera de entregarse en el escenario y su sinuosa provocación.
Los
dos bises que Gahan y los suyos regalaron
no se hicieron esperar y, en concreto, se agradeció el último
de ellos, el que ponía frente al público, sin ornamentos tecnológicos,
a este mito erótico de la generación
de los 80-90. En resumen, Dave Gahan sorprendió
a los que esperaban que el carisma del artista se desvaneciese sin la presencia
de Gore y a aquellos que no confiaban demasiado
en su talento innato para movilizar y hacer disfrutar a las masas.
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