Stereoskop presentó su último
álbum
'Electrika' en directo
La banda madrileña, antes de comenzar su
gira por Europa, desde Grecia hasta el templo de la
música gótica, Alemania, decidió regalar
a su gente la primicia de escuchar algunos de los temas que conforman su nuevo
y tercer disco, "Electrika". Y lo
hizo en una sala acogedora, Gruta
77 , donde se podía observar hasta el más
mínimo detalle de un espectáculo que prometía.
Ciertamente
así fue, no sólo porque este trabajo es en el que el cuarteto
ha puesto toda su identidad, puesto que ha sido editado bajo los auspicios
de su propio sello, STKM-Maldoror,
que da cobijo a una parte de artistas que destacan en su sentido
innovador y diferencial,
sino porque también es el disco más maduro y mejor realizado que,
hasta el momento, ha lanzado la banda.
No cabe duda de que una vez más
Alex Brujas, productor y guitarrista,
dejó su huella patente en el escenario, ya que demostró ser un
profesional y no defraudó a quienes quisimos ver cómo
Susana Egea, vocalista y letrista, se lucía con un
repertorio elegante y singular, como lo es su presencia ante las miradas
ajenas.
Así, temas como "In a while", "Jewel",
"Wake Up" o el mismo
"Electrika"
sirvieron como vehículo para que Stereoskop
dejase claro que la música
oscura no es sólo el rock gótico,
que las bases electrónicas y los ritmos más que bailables
no están en discordancia con una amplia concepción de la misma.
Siguiendo las tendencias de la cultura
gótica en el resto de Europa,
no podemos negar ni mirar hacia otro lado cuando citamos ejemplos como
Leipzig, Londres, Berlín y muchas otras ciudades en las que
el movimiento se expande de forma inusual, y del mismo modo, se abre hacia
otro tipo de influencias musicales, pero sin perder el norte o la melancolía
intrínseca de las buenas canciones alegres-tristes a lo 'Joy
Division'.
En
este sentido, personalmente no tuve más remedio que comparar, aunque
las comparaciones son odiosas. Y llegué a la conclusión de que
Stereoskop no está lejos de llegar a
ser reconocidos como formación y como músicos, que es lo que son
y como son calificados en múltiples listas
de ventas y programas radiofónicos europeos.
Por supuesto, no he de olvidar al resto del cuarteto, Patricia
Subaru, batería, y Luis E. Díaz,
dj y samplers, que siguieron la estela de los actores principales con tan buen
gusto que no pasaron desapercibidos por nuestros oídos.
No en vano es cierto que todo lo que tenga que ver con la música
electrónica provoca rechazo en algunos sectores. A mi entender
sólo trato de analizar, como lo que soy, periodista y crítica
de música, si me gustó o no la actuación de Stereoskop.
Y sí, me gustó, aunque no cabe duda de que otros muchos grupos,
nada relacionados con ellos, ni con su estilo o influencias, me hacen emocionarme
y me atrapan con sus ondas, como es el caso de Deine Lakaien
o Goethes Erben.
Antes,
Silesia, grupo autóctono
que intenta abrirse paso en la escena, irrumpieron en el escenario con potentes
guitarras eléctricas, percusión indiscutible, teclados sugerentes
y, como no, su seña de identidad, la voz atípica,
fuerte e incluso a veces agresiva de su vocalista femenina.
A su favor, destacar los aciertos que han tenido al cambiar
de batería y de guitarrista, la mejora significativa y palpable de
la calidad de sus composiciones y de su saber estar en el escenario. En contra,
la monotonía de sus ritmos, algo que, con el tiempo, seguramente
vaya cambiando y se torne en temas algo más selectos.
En definitiva, la fiesta que ofreció la revista
Black Box se aproximó por completo
a lo que se escucha en tierras germanas y anglosajonas, sin prejuicios
ni juicios de valor predeterminados.