Existen numerosos eventos dedicados
a la cultura y, en especial, a la
música oscura,
en el
territorio germano, motor en el siglo XXI de este movimiento.
Sin embargo, pocos son tan
particulares como el que se celebra
en el
castillo de Raben, una pequeña localidad a más de 150 km
de Berlín, capital por antonomasia del
universo
gótico en Europa.
En
medio de frondosos bosques a los que tan sólo se puede acceder caminando
más de 2 horas o en coche, se encuentra este edificio de la
Edad Media que aún conserva su magia e historia intactas.El pasado
26 de septiembre el interior de la fortaleza de piedra, cuidando
la antigüedad de sus muros, unas 300 personas fueron los privilegiados
de disfrutar de los sonidos y parte de los recuerdos de un pasado lejano
que, con este tipo de eventos, permanece en el aire, a pesar de los años.
Satisfecha de haber sido la única representante española
invitada al festival, tras haber pasado mil y una peripecias hasta
llegar al impresionante escenario de Raben, me dispuse a percibir todo
lo que mis sentidos fueran capaces de captar, a pesar de los inconvenientes
del idioma, cien por cien alemán, y del clima, amén del frío
intenso que impedía cualquier tipo de comodidad.
[Viernes 26 de septiembre, Zadera
abren un día dedicado al after punk que cierran los míticos Faith & The
Muse] Uno de los aciertos del festival fue el disponer
de dos escenarios en los que se alternaban las bandas, sin pisarse
unas a otras, facilitando a los presentes poder disfrutar de la música
en vivo de forma continuada y sin necesidad de tener que elegir
entre dos actuaciones que disfrutar. Así, el viernes comenzó haciendo
gala de las tendencias más punk que
influyen en los sonidos oscuros.
De
la mano de uno de mis descubrimientos, Zadera,
la tarde comenzaba a caldearse y nos fuimos adentrando en la atmósfera
que trasciende el evento.
Bloody dead + Sexy fueron
quienes consolidaron la influencia punk
en la música oscura y dejaron claro
que, a pesar de ser un grupo reciente y tener que pulir un poco
más su estilo, son punto de referencia ya para las bandas
teutonas y anglosajonas que predominan en la escena gótica. Sin embargo,
Faith & The Muse cambiaron de tercio y
dieron un punto de elegancia y experiencia a la noche.
William y Monica
repasaron la mayor parte de su clásico repertorio e introdujeron
algunos temas nuevos de su último disco. El mítico grupo estadounidense
hizo las delicias de la gran mayoría, aunque dejaron entrever un
cambio significativo en su estilo, tanto por la forma de estar
ante su público como por los adelantos de las nuevas canciones. Y es que
parece que la voz de Mónica sufre
algún que otro vaivén y de vez en cuando es bueno dejarla descansar.
No obstante, uno de los personajes más enigmáticos y
peculiares, Andy Sexgang, clausuró simbólicamente
la jornada, puesto que la música continuó con la actuación de
Love Is Colder Than Death y Wolfenmond,
así como con las sesiones de PeeWee, Boris Koch
y Bruno Kramm, miembro de Das
Ich. En resumen, el primer día fue, sin duda, el más completo
y fuerte de los tres que completan el evento, abriendo el apetito
para el resto del festival, a pesar de parecer algo más flojo.
[Sábado 27 de septiembre, las voces femeninas
y Das Ich triunfan en Raben] Cuando ya habíamos aceptado las
distancias, el frío y demás obstáculos del evento, los desconocidos hasta
entonces Formfleisch hicieron gala de
su aprendizaje y lograron congregar a más de la mitad de los asistentes,
gracias a la magnífica voz de su solista femenina. Esta
situación se repetiría a lo largo de la noche, puesto que una de las actuaciones
más esperadas fue la de The Gathering,
quienes pusieron el broche de oro a la segunda jornada.
Pero si hubo algo característico dentro del castillo
fue la cercanía entre el público y los artistas. Tal es el caso
de los componentes de Das Ich, quienes
hicieron vibrar al público germano y extranjero con un juego de luces
acorde con los ritmos frenéticos y pegadizos de sus temas. Bruno
Kramm y los suyos no sólo no defraudaron, sino que sobrepasaron
los inconvenientes de la lluvia y transmitieron ser exponentes
únicos del electrónico más oscuro.
Por
último, la sorpresa la protagonizaron The Last Dance,
ya que dejaron boquiabiertos a los que esperábamos una actuación
mucho más techno, y nos encontramos
con una formación que ha variado su estilo con éxito. Diary
of Dreams y KFD contribuyeron
a remarcar que la música gótica vira
por demasiadas influencias como para cerrarse al clasicismo guitarrero.
[Domingo 28 de septiembre, Catastrophe
Ballet, Zeraphine y Letzte Instanz, protagonistas de la última jornada]
La organización del festival, ‘Adlunam’,
acertó de lleno al reunir a estos tres grupos el mismo día. Por un lado,
salvando el incidente que hizo retrasar los conciertos debido a
un fallo técnico en uno de los escenarios, Catastrophe
Ballet, Zeraphine y Letzte Instanz clausuraron con éxito
merecido la última tanda de actuaciones en Raben.Aunque el día
fue gélido y lluvioso la conclusión del festival dejó un buen sabor
de boca en los asistentes, especialmente para quienes hemos viajado acompañados
de la soledad y allí encontramos gente sociable y proyectos de
futuras amistades.
El domingo fue, sin duda, el tiempo invertido en conocer
y aprovechar cada instante que allí gastábamos, puesto que fuimos
conscientes de que hasta el año que viene, si contamos con la invitación
de la organización, no podremos volver a contemplar el frondoso
bosque y el misterioso castillo que rodeaban tantos buenos sonidos
Por último, incidir en la equidad de la programación
del evento y en un nuevo descubrimiento, quizás el más congratulador
para mí, algo hastiada de escuchar música basada en teclados y carente
de guitarras, Ralf Thyssen, Dj
que se autodefine como especie en extinción, puesto que hace gala
de pinchar el tipo de música que nos gusta a los más clásicos.