Nacidos en la
segunda generación de bandas de
Black Metal que surgió en
Europa tras el éxito de
Mayhem,
Moonspell no encajaron sin embargo en los estrictos cánones del género: incluso en sus primeras grabaciones,
‘Serpent Angel’ y
‘Goat on fire’, quizá sus momentos más
Black, mantenían un
sentido melódico mucho más
acentuado que el resto de grupos que practicaban el estilo en aquel momento. Su primera grabación seria fue el
miniLP ‘Under the Moonspell’, en
1994, para el sello francés
Adipocere, donde coincidían con otras bandas tan
inclasificables como ellos, léase
Alastis o
Bethlehem. A pesar de aparecer en su
Mail Order como
‘The Moonspell Black Metal Hordes’, ya digo que
no tenían mucho que ver con el sonido
típico del género: si había algún
blastbeat, pero en general la música se desarrolla a
medio tiempo, y ya tienen
mucha importancia los
teclados, que por aquel entonces estaban casi
proscritos en un disco de
Black Metal. Tampoco la voz de
Fernando Ribeiro, (a.k.a.
Langsuyar en aquellos tiempos),
grave y rotunda a la vez, ni las
melodías eran las habituales. Tampoco las
letras, que a pesar de contener
referencias satánicas ya dejaban ver la importancia de la
literatura y poesía, con referencias al
Marqués de Sade, influencias que se mantienen durante toda la carrera de la banda.
Under the Moonspell’ fue la carta de presentación de los portugueses al mundo, y
‘Wolfheart’ fue su primera
obra maestra. Grabado ya con
más medios, y con la
producción de
Waldemar Sorychta, supuso la
incorporación a la independiente por antonomasia del metal europeo,
Century Media, y el
alejamiento definitivo del
Black Metalpara fijar un estilo propio, encuadrado dentro del
Metal Góticopero con
referencias muy personales, tanto
temáticas (los
lobos, hechizos, etc.) como musicales:
elementos del folklore luso, no ya en
‘Trebaruna’ y
‘Ataegina’, sino en los temas más
metálicos como
‘Wolfshade’ o
‘Midnight ride’, o la oda gótica
‘Erotic alchemy’ Todo el disco es
imprescindible, pero por supuesto hay que hacer referencia a los
dos primero himnos del grupo, aclamados todavía en sus conciertos en cualquier parte del mundo:
‘Vampiria’, toda una demostración de talento y complejidad musical, que apareció en multitud de recopilatorios de la época, y el canto a la patria
‘Alma Mater’,
épico hasta el límite y que fue el
apoteósico final de sus conciertos hasta la última gira, donde aparece como cuarto tema en el setlist.
Después de girar por toda Europa otra vez el grupo se vuelve al estudio a por su
tercer disco y segunda obra maestra:
‘Irreligious’. Ahora el
sonido se hace un poco más
convencional, menos personal, y para algunos se inicia el acercamiento al
gótico más puro:
‘Awake’ o
‘A poisoned gift’.
’Opium’ fue y sigue siendo la bomba del disco y de los conciertos y las
referencias literarias salen a la luz otra vez:
‘Herr Spiegelmann’, introducida por unas líneas de
‘El perfume’ o
‘Mephisto’, toda una
descripción del personaje en cuestión que podría estar sacada de
Wilde o
Goethe. Para el final queda la
vuelta a las raíces y la
épica de
‘Full Moon Madness’, declaración de la naturaleza
licántropa del grupo:
‘Somos memorias de lobos...’.

Otro
tour europeo, cada vez con más éxito, y la banda vuelve al estudio anunciando
novedades, como la
marcha del bajista
Ares, que tienen una primera muestra en
‘2econd skin’, un
doble EP publicado unos meses antes del disco y que tenía el
tema título, una
versión todavía más
gótica de ‘Erotic Alchemy’ acompañada por su
revisión del
‘Sacred’ de
Depeche Mode, más un
segundo cd con 7 temas en vivo recogidos en la gira de
‘Irreligious’. Y las
novedades se confirmaban en el
tema título, que
abandonaba ya el metal para acercarse a los ritmos del
rock góticomás electrónico, y que volvía a estar
dedicada a un
escritor, en este caso
William S. Burroughs. Después llegó el disco
‘Sin/Pecado’,
álbum conceptual dedicado a la
religión católica, pero desde un acercamiento
filosófico, no hablamos de las típicas letras
‘anti’ descerebradas:
‘Handmade God’ o el
fanatismo y las
sectas,
‘Magdalene’ y la
obsesión por
‘la carne’,
‘Let the children cum...’ y los
abusos...en fin, una colección de letras que para mí
no tienen rival en la escena gótica de los 90, el disco
perfecto,
inteligente y preciso, en el
fondo y en la
forma. Una anécdota: recordáis cuando salieron a la luz los
abusos a menores en la
iglesia estadounidense, hace dos o tres años? Una de las mujeres que lo había sufrido declaró que
el sacerdote en cuestión les decía que como
prometidas de Cristo que eran debían entregarse a Él a través del sacerdote. Pues bien, en
‘Let the children cum...’ el sacerdote
Ribeiro acaba la canción diciendo
‘Hey lil’ Jesus bride, be my wife...’ 6 años antes de que el escándalo saliera a la luz. Durante esta gira fue la primera vez que les vi en directo, y ya la
puesta en escena era realmente
impactante: la intro del disco enlazada con el fragmento instrumental de
‘Let the children cum...’, y sobre el escenario a oscuras aparece el
sacerdote Ribeiro, ataviado con una
sotana polvorienta y un
estola, los ojos negros, el pelo blanqueado.... alucinante, espero que aparezca en el próximo DVD que va a publicar la banda.
Musicalmente el disco suponía el
abandono del metal, un poco como habían hecho
Paradise Lost en
‘One second’, que fue publicado también en esa época, pero para mí
‘Sin’ es mucho más
rico y tiene
mejores canciones. ‘Abysmo’ o
‘V.C’ como los temas más
agresivos,
‘Magdalene’ y
‘Mute’ los más
electrónicos, junto al experimental
‘Eurótica’ o
‘Handmade God’ y la citada
‘Let the children cum...’ como los temas más
metálicos, pero
alejados del
Goth Metaltípico. Lo dicho, para mí su
mejor disco, aunque les supuso ser tachados de
comerciales y todas esas cosa que les pasan a los grupos de Metal cuando sacan algo distinto. Esta vez el final de la etapa de conciertos llevó a un proyecto paralelo:
Daemonarch y el disco
‘Hermeticum’,
Black Metal melódicoen estado puro, grabado por todos los miembros de la banda para dar salida a unas
composiciones más esotéricas y oscuras que dieron lugar a un
disco excelente.
Y llegó la polémica con
‘The butterfly effect’, un disco
variado, quizás demasiado, con
referencias al sonido
‘Sin’ en algunos temas, al
metal en otros, con
ritmos más complejos,
canciones más ‘raras’, que dejó
descolocados a todos, metaleros y góticos. No es que los temas sean malos (bueno, alguno malo sí hay), pero yo creo que el grupo pecó de
precipitación: era el
tercer disco en cuatro años, sin contar el de
Daemonarch, y este trabajo parecía más una
demo, con los temas en fase de trabajo todavía. El desconcierto fue mayor si consideramos que el disco y gira anteriores habían colocado a
Moonspell en la
parte alta de la escena, ya no eran un grupo
underground, y por tanto había más gente esperando su música que antes, y también estaban lógicamente dispuestos a valorarla. De hecho incluso llegaron a producirse
tensiones en el seno de la banda y una especie de
disculpa pública por haberse salido de lo que se esperaba de ellos. Visto con perspectiva el disco no es malo ni mucho menos, pero sí deja una sensación de que la cosa tendría que haber ido de otra manera.

Un año después el grupo se reunía para volver a la
senda perdida, tanto
estilística como
comercialmente, con otro movimiento un tanto
extraño: el siguiente disco no sería grabado con
Sorychta, sino que se viaja a
Finlandia para trabajar con el nuevo
gurú gótico,
Hiili Hiilesmaa, que después del
éxito de
HIM no paraba de trabajar con grupos que trataban de repetir la fórmula. El resultado fue
‘Darkness and hope’, la
vuelta al sonido clásico, mezcla de
‘Irreligious’ y
‘Sin’, con temas
excelentes (
‘Nocturna’,
’Heartshaped abyss’ y otros) que ya dejaron satisfecho al público, porque era lo que se esperaba de
Moonspell. Personalmente me gusta casi todo el disco, pero no cómo suena. La
producción se queda a
medio camino entre una banda que quiere volver al sonido perdido y un productor que cree que lo han elegido para sonar a Finnvox,
en tierra de nadie. Como anécdota queda
‘Firewalking’, que parece
‘Opium’ versión 2001, curioso porque la
estructura de la canción y de la
producción son
calcadas a la del clásico. Otra gira mundial y casi sin descanso vuelta a
Finlandia para grabar
‘The antidote’, otra vez con
Hiili pero sin el
bajista Sergio Crestana, que fue sustituído en la grabación por
Niclas Etelavuori, de
Amorphis. En este caso
si hay entendimiento entre banda y productor, y el disco suena
muy contundente. Estilísticamente es más
metálico que el anterior,
más duro y oscuro,
menos melódico, pero para mi gusto
flojean las últimas canciones. Creo que con la
producción y las primeras canciones de ‘The antidote’ y
muchas de las composiciones de ‘Darkness and Hope’ se habría conseguido otra obra maestra. Así se quedan en dos muy buenos trabajos. El disco fue
creado a la vez, en una especie de
retroalimentación, con el escritor
Jose Luis Peixoto, que escribió un
libro de relatos que aparece en versión multimedia junto al disco.
Actualmente la banda se encuentra
recopilando imágenes para un
DVD que saldrá en verano, y preparando un
nuevo disco, otra vez con
Waldemar Sorychta, que dicen quieren que sea una
vuelta al sonido más
épico y oscuro de sus inicios. También han participado en la
banda sonora de
‘I’ll see you in my dreams’, una película portuguesa de zombies, y en la creación de música para un espectáculo de
danza basado en un
mito portugués sobre los muertos. Eso y las
presentaciones de ‘The Antidote’, que se realizaron en forma de
spoken words de la banda junto a
Peixoto hacen esperar quizás un
nuevo proyecto ambiental, ya lo veremos. Y como esto se publica con motivo de sus
conciertos, hablemos un poco de las
prestaciones en vivo de la banda. Tenéis una
reseña del concierto de diciembre en el
Hard Club en la sección de
conciertos, y lo dicho allí vale para cualquier época del grupo, que lo tiene todo para los espectáculos en vivo:
Fernando Ribeiro es un
excelente cantante y
mejor frontman, menos teatral ahora que en los primeros tiempos. El resto de músicos son excelentes:
Mike Gaspar y su
batería han ganado protagonismo en los últimos discos, y su
pegada es asombrosa. El
guitarrista Ricardo Amorim está liberado ahora de las
rítmicas por el
apoyo de
Pedro Paixao en muchos temas y muestra una
técnica excelente, que antes no prodigaba tanto por ser el único guitarrista de la banda.
Pedro Paixao alterna los
teclados, claves en el sonido del grupo, con la
guitarra para hacerlo más
duro, y el
bajo siempre está presente, o toque quien lo toque. Y la
escenografía es muy
cuidada, pero nada de
espectáculos gratuítos o
pirotecnia: unas
luces excelentes, pero excelentes de verdad,
trabajadas y apoyando lo que quiere la canción, y la
interpretación siempre
poderosísima de
Ribeiro y el resto del grupo.
Discografía Básica:
- 1994 - 'Under the Moonspell' - Adipocere Records
- 1995 - 'Wolfheart' - Century Media
- 1996 - 'Irreligious' - Century Media
- 1997 - 'Second Skin' - Century Media
- 1998 - 'Sin/Pecado' - Century Media
- 1999 - 'Hermeticum' - Daemonarch-Century Media
- 1999 - 'The Butterfly Effect' - Century Media
- 2001 - 'Darkness and Hope' - Century Media
- 2003 - 'The Antidote' - Century Media